San Esteban, Protomártir

San Esteban

¡Oh!, San Esteban, vos, sois el hijo del Dios
de la vida, su protomártir y amado santo. En
aquél tiempo, tembló el Sanedrín, al oíros
hablar del Dios de la vida, Cristo Jesús,
Señor y Dios Nuestro, con ardor de corazón.
Y, ellos, entre cólera y rabia, vuestra muerte
decidieron. Y, en pleno martirio, visteis
la gloria de Dios y, a Jesús, estar de pie,
a la derecha de Él. Y, exclamasteis a viva
voz: “Estoy viendo los cielos abiertos y al
Hijo del hombre en pie, a la derecha de Dios”.
Y, ellos, para callaros, llenos de más ira
os lapidaron sin misericordia alguna. Y,
mientras eso sucedía, vuestro cuerpo todo,
vieron que, como el oro brillaba. Y, en ese
instante mismo se oyó, a vos decir: “¡Señor
Jesús! Mi espíritu recibid y no les tengáis
en cuenta el crimen contra mi”. Y, habiendo
dicho ésto, voló vuestra alma al cielo, y
el Dios de la Vida todo conmovido, os extendió
sus amorosos brazos para recibiros y coronaros
con corona de luz y eternidad, como justo
premio a vuestra entrega grande de amor y fe;
¡oh! San Esteban, “vivo mártir del Dios Vivo”.

© 2017 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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26 de Diciembre
San Esteban
Protomártir
Siglo I

Se le llama “protomartir” porque tuvo el honor de ser el primer mártir que derramó su sangre por proclamar su fe en Jesucristo.

Después de Pentecostés, los apóstoles dirigieron el anuncio del mensaje cristiano a los más cercanos, a los hebreos, despertando el conflicto por parte de las autoridades religiosas del judaísmo.

Como Cristo, los apóstoles fueron inmediatamente víctimas de la humillación, los azotes y la cárcel, pero tan pronto quedaban libres, continuaban la predicación del Evangelio. La primera comunidad cristiana, para vivir integralmente el precepto de la caridad fraterna, puso todo en común, repartían todos los días cuanto bastaba para el sustento. Cuando la comunidad creció, los apóstoles confiaron el servicio de la asistencia diaria a siete ministros de la caridad, llamados diáconos.
Entre éstos sobresalía el joven Esteban, quien, a más de desempeñar las funciones de administrador de los bienes comunes, no renunciaba a anunciar la buena noticia, y lo hizo con tanto celo y con tanto éxito que los judíos “se echaron sobre él, lo prendieron y lo llevaron al Sanedrín. Después presentaron testigos falsos, que dijeron: Este hombre no cesa de proferir palabras contra el lugar santo y contra la Ley; pues lo hemos oído decir que este Jesús, el Nazareno, destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos transmitió Moisés”.

Esteban, como se lee en el capítulo 7 de Los Hechos de los apóstoles, “lleno de gracia y de fortaleza”, se sirvió de su autodefensa para iluminar las mentes de sus adversarios. Primero resumió la historia hebrea desde Abrahán haste Salomón, luego afirmó que no había blasfemado contra Dios ni contra Moisés, ni contra la Ley o el templo. Demostró, efectivamente, que Dios se revela aun fuera del templo, e iba a exponer la doctrina universal de Jesús como última manifestación de Dios, pero sus adversarios no lo dejaron continuar el discurso, porque “lanzando grandes gritos se taparon los oídos…y echándolo fuera de la ciudad, se pusieron a apedrearlo”.

Doblando las rodillas bajo la lluvia de piedras, el primer mártir cristiano repitió las mismas palabras de perdón que Cristo pronunció en la cruz: “Señor, no les imputes este pecado”. En el año 415 el descubrimiento de sus reliquias suscitó gran conmación en el mundo cristiano.

Cuando parte de estas reliquias fueron llevadas más tarde por Pablo Orosio a la isla de Menorca, fue tal el entusiasmo de los isleños que, ignorando la lección de caridad del primer mártir, pasaron a espada a los hebreos que se encontraban allí. La fiesta del primer mártir siempre fue celebrada inmediatamente después de la festividad navideña, es decir, entre los “comites Christi”, los más cercanos a la manifestación del Hijo de Dios, porque fueron los primeros en dar testimonio de él.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

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Día litúrgico: La Natividad del Señor (Misa de la noche)

Texto del Evangelio (Lc 2,1-14): Mientras [María y José] estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre.

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Hoy, en Belén, nace Jesús. ¡Dios se ha hecho niño! Nace en un establo, «porque no tenían sitio en el alojamiento». El Niño-Dios nace muy pobre, pero san José y la Virgen María están muy contentos. Incluso el buey y la mula están muy tranquilos. ¡Noche de paz, noche de amor! Los ángeles cantan…

—Si tenemos a Dios, ¿qué más queremos?

(http://evangeli.net/evangelio-family/dia/2017-12-25)

Día litúrgico: Domingo IV (B) de Adviento

Día litúrgico: Domingo IV (B) de Adviento

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús».

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Hoy recordamos uno de los días más bonitos de la historia de la humanidad: Dios se hace hombre en el vientre de una joven mujer, María de Nazaret. Ella es sencilla y humilde, vive en un pueblo muy pequeño, en una casa muy modesta. Y ha sido escogida por Dios para ser la Madre de Dios.

—Jesús, te espero con alegría, como tu Mamá. ¡No tardes!

(http://evangeli.net/evangelio-family/dia/2017-12-24)

Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 23 de Diciembre

Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 23 de Diciembre

Texto del Evangelio (Lc 1,57-66): Se abrió su boca (…) y hablaba bendiciendo a Dios.

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Hoy el Evangelio nos narra que Isabel dio luz, por fin, a su hijo. Los familiares decían que tenía que llamarse como su padre Zacarías, pero el arcángel San Gabriel le había dicho a Zacarías que su hijo se había de llamar Juan. Zacarías todavía no puede hablar porque el Arcángel lo dejó mudo por desconfiar de sus palabras.

—Ahora ha nacido el “precursor” de Jesús. En el rito de la circuncisión le ponen el nombre de Juan. ¡Y Zacarías recupera la voz! Con esa voz cantará la bondad de Dios. ¡Tú también!

(http://evangeli.net/evangelio-family/dia/2017-12-23)

Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 22 de Diciembre

Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 22 de Diciembre

Texto del Evangelio (Lc 1,46-56): En aquel tiempo, dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador».

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Hoy nos impresiona la respuesta de la Virgen ante la alabanza que le hizo su prima Isabel. María responde con una oración que ya es tradicional, llamada el “Magnificat”. Ella no tiene miedo de Dios y, por eso, proclama la grandeza de Dios. Alaba al Señor con agradecimiento y alegría, recordando los beneficios que Dios ha concedido a Israel durante siglos.

—¿Sabes por qué Herodes tuvo miedo de Jesús? ¡Porque no rezaba! y, por tanto, no entendió que Dios es infinitamente bueno.

(http://evangeli.net/evangelio-family/dia/2017-12-22)

Feria privilegiada de Adviento: 21 de Diciembre

Feria privilegiada de Adviento: 21 de Diciembre

Texto del Evangelio (Lc 1,39-45): Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno(…). Apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno».

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Hoy escuchamos un diálogo lleno de gozo entre dos madres: María e Isabel. Pero… ¡sorpresa! Quienes dialogan realmente son dos “personajes” que están en la barriga de sus madres: Jesús —todavía un embrión de pocos días— y Juan Bautista —de seis meses.

—Los dos protagonistas de aquel solemne momento fueron dos bebes, ¡todavía no nacidos! ¡Respetemos siempre la vida humana!

(http://evangeli.net/evangelio-family/dia/2017-12-21)