San Jerónimo

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¡Oh!, San Jerónimo, vos sois el hijo del Dios de la vida,
y su amado santo, y que, habiendo nacido en Dalmacia,
estudiasteis en Roma, cultivando con esmero los saberes
todos, recibiendo allí, el santo bautismo cristiano. Más
tarde, optasteis por la vida contemplativa entregándoos
a la vida ascética, marchando a Oriente y, donde os
ordenaron como presbítero. Vuelto a Roma, secretario
fuisteis de Dámaso, papa, hasta que, fijando residencia
en Belén de Judea, vivisteis una vida monástica dedicado a
traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándoos
como insigne doctor. “Jerónimo ¿Qué me vais a regalar
en mi cumpleaños?” Os preguntó el Niño Jesús. Y, vos,
respondisteis: “Señor os regalo mi salud, mi fama, mi honor,
para que dispongas de todo como mejor os parezca”. Y,
el Niño Jesús, os dijo: “¿Y ya no me regalas nada más?” ¡Oh!
mi amado Salvador, -exclamasteis-, por Vos, repartí ya mis
bienes entre los pobres. Por Vos, he dedicado mi tiempo a
estudiar las Sagradas Escrituras. ¿Qué más os puedo regalar?
Si quisieras, os daría mi cuerpo para que lo quemaras en
una hoguera y así poder desgastarme todo por Vos”. Y,
el Divino Niño, os dijo con tierno y sublime amor: “Jerónimo:
regálame tus pecados para perdonártelos”. Y, al escucharlo,
vos, de emoción llorasteis y exclamasteis muy impresionado:
¡Loco debéis estar de amor, cuando me pedís esto!”. Y, os
disteis cuenta de que, lo que más desea Dios, es que, le
ofrezcamos los pecadores, un corazón arrepentido, contrito
y humillado. A vos, os debemos, vuestra obra gigante:
la traducción al latín de la Sagrada Biblia, que, con titulo
de “Vulgata”, llegó a ser, la Biblia oficial del cristianismo.
Buscabais la paz interior, para reaparecer con un nuevo libro.
Vuestros rugidos de “león del desierto” se escuchaban tanto
en Oriente y en Occidente. Y, vuestras violencias verbales
iban para todos. Tuvisteis duras palabras para Ambrosio, para
Basilio y para vuestro amigo Agustín. Cuando terminabais
un libro, visitabais a las monjas que llevaban vida ascética
en un monasterio no lejos del vuestro. Las escuchabais
contestando sus preguntas, y ellas fueron un filtro para
vuestro carácter y vos, os pagabais con alimento espiritual y
bíblico. Erais consciente de vuestras limitaciones y faltas,
que las remediabais dándoos golpes en el pecho con una piedra.
Pero, también os dabais cuenta de vuestros méritos, que
hicisteis una larga lista de los hombres ilustres, de quienes
escribisteis un precioso resumen “El De viris illustribus”, que
concluye con un capítulo dedicado a vos mismo, Jerónimo . Y,
así, habiendo, gastado vuestra santa vida, en buena lid, voló
vuestra alma al cielo, para coronada ser, con corona de luz,
como justo premio a vuestra increíble entrega de amor y fe;
¡oh!, San Jerónimo, “vivo mensajero de la Palabra del Dios Vivo”.

© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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30 de Septiembre
San Jerónimo
Doctor de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de san Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, que, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, cultivando con esmero todos los saberes, y allí recibió el bautismo cristiano. Después, captado por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética yendo a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, fijando su residencia en Belén de Judea vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe de muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegando a una edad provecta, descansó en la paz del Señor (420).

Etimología: Jerónimo = Aquel que lleva nombre santo, viene del griego. El IV siglo después de Cristo, que tuvo su momento importante en el 380 con el edicto del emperador Teodosio que ordenaba que la fe cristiana tenía que ser adoptada por todos los pueblos del imperio, está repleto de grandes figures de santos: Atanasio, Hilario, Ambrosio, Agustín, Crisóstomo, Basilio y Jerónimo.

Este último nació en Estridón (Dalmacia) hacia el año 340; estudió en Roma y allí fue bautizado. Su espíritu es enciclopédico: su obra literaria nos revela al filósofo, al retórico, al gramático, al dialéctico, capaz de pensar y escribir en latín, en griego, en hebreo; escritor rico, puro y robusto al mismo tiempo. A él se debe la traducción al latín del Antiguo y del Nuevo Testamento, que llegó a ser, con el titulo de Vulgata, la Biblia oficial del cristianismo.

Jerónimo es de una personalidad fortísima: en cualquier parte a donde va suscita entusiasmos o polémicas. En Roma fustiga los vicios y las hipocresías y también preconiza nuevas formas de vida religiosa, atrayendo a ellas a algunas mujeres influyentes patricias de Roma, que después lo siguen en la vida eremítica de Belén.

La huída de la sociedad de este desterrado voluntario se debió a su deseo de paz interior, no siempre duradero, porque de vez en cuando reaparecía con algún nuevo libro. Los rugidos de este “león del desierto” se hacían oír en Oriente y en Occidente. Sus violencias verbales iban para todos. Tuvo palabras duras para Ambrosio, para Basilio y hasta para su amigo Agustín que tuvo que pasar varios tragos amargos. Lo prueba la correspondencia entre los dos grandes doctores de la Iglesia, que se conservan casi en su totalidad. Pero sabía suavizar sus intemperancias de carácter cuando el polemista pasaba a ser director de almas.

Cuando terminaba un libro, iba a visitar a las monjas que llevaban vida ascética en un monasterio no lejos del suyo. El las escuchaba, contestando sus preguntas. Estas mujeres inteligentes y vivas fueron un filtro para sus explosiones menos oportunas y él les pagaba con el apoyo y el alimento de una cultura espiritual y biblica. Este hombre extraordinario era consciente de sus limitaciones y de sus propias faltas. Las remediaba dándose golpes de pecho con una piedra. Pero también se daba cuenta de sus méritos, tan es así que la larga lista de los hombres ilustres, de los que hizo un breve pero precioso resumen (el De viris illustribus) termina con un capítulo dedicado a él mismo. Murió a los 72 años, en el 420, en Belén.

(http://www.es.catholic.net/santoraldehoy)

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San Wenceslao de Bohemia

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¡Oh!, San Wenceslao de Bohemia, vos, sois el hijo
del Dios de la vida y su amado santo. Hijo del rey
de Bohemia, Ratislav, vuestra abuela, Santa Ludimila,
se encargó de educaros, inculcándoos mucho amor y
servicio al Padre Celestial. Cuando vos, erais joven,
perdisteis a vuestro padre en una de las batallas
contra los magiares y vuestra madre asumió el poder e
instauró una política anticristiana y secularista,
que convirtió a vuestro pueblo en caos total. Ante
esta situación, vuestra abuela, os persuadió para que
asumieseis el trono y así, salvar el cristianismo. Pero,
los nobles paganos, la asesinaron, por considerarla
una peligro para sus oscuros intereses, de un reino
sin leyes y sin Dios. Pero, vos, esperabais en secreto
su obra maravillosa. Y, pronto, Él, os mostró su poder,
eligiéndoos a través de vuestro pueblo, como su rey.
Y, ya en el trono, apoyasteis la Ley de la Iglesia,
instaurasteis el orden social, imponiendo castigos
a los culpables de asesinato o de ejercer esclavitud,
gobernando siempre, con justicia y misericordia. Pero,
del bien que vos sembrasteis, el mal, carne hizo, y
la codicia por el poder de Boleslao, vuestro hermano,
planeó vuestra muerte, asesinándoos de una puñalada. Y,
creyó el incauto, que al hacerlo, acabaría con vos,
sin saber que, os convirtió en santo mártir de la fe,
por Cristo. Y, así, vuestra alma, voló al cielo, para
coronada ser, con corona de luz, como justo premio
a vuestra entrega grande de amor y fe. Hoy, en San
Vito, el pueblo todo, os venera con grande fe. Santo
Patrono del pueblo de Bohemia y de Checoslovaquia;
¡Oh!, San Wenceslao de Bohemia, “vivo amor por Cristo”.

© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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28 de septiembre
San Wenceslao de Bohemia
Mártir

Dios nuestro, que impulsaste al santo mártir Wenceslao a anteponer el reino de los cielos a un reino terrenal, concédenos, por su intercesión, que tengamos valor para dejar lo que nos impida unirnos a ti de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Hijo del rey de Bohemia, Ratislav, el joven príncipe nació en el 907 cerca de Praga. Su abuela, Santa Ludimila, se encargó de la educación de su nieto, inculcándole siempre el amor y servicio al Padre Celestial. Cuando era todavía muy joven, el santo perdió a su padre en una de las batallas contra los magiares; su madre asumió el poder e instauró -bajo la influencia de la nobleza pagana- una política anticristiana y secularista, que convirtió al pueblo en un caos total. Ante esta terrible situación, su abuela trató de persuadir al príncipe para que asumiese el trono para salvarguardia del cristianismo, lo que provocó que los nobles la asesinaran al considerarla una latente amenaza para sus intereses.

Sin embargo, por desconocidas circunstancias, la reina fue expulsada del trono, y Wenceslao fue proclamado rey por la voluntad del pueblo, y como primera medida, anunció que apoyaría decididamente a la Ley de la Iglesia de Dios. Instauró el orden social al imponer severos castigos a los culpables de asesinato o de ejercer esclavitud y además gobernó siempre con justicia y misericordia.

Por oscuros intereses políticos, Boleslao -que ambicionaba el trono de su hermano-, invitó a Wenceslao a su reino para que participara de los festejos del santo patrono y al terminar las festividades, Boleslao asesinó de una puñalada al santo rey. El pueblo lo proclamó como mártir de la fe, y pronto la Iglesia de San Vito -donde se encuentran sus restos- se convirtió en centro de peregrinaciones. Ha sido proclamado como patrón del pueblo de Bohemia y hoy su devoción es tan grande que se le profesa también como Patrono de Checoslovaquia.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Wenceslao.htm)

San Vicente de Paúl

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¡Oh! San Vicente de Paúl, vos, sois el hijo del Dios de la vida y
su amado santo, que honor hicisteis al significado de vuestro
nombre que significa: “Vencedor, victorioso”. De niño, ayudabais
a vuestros padres en el pastoreo de ovejas. De pequeño erais
generoso en ayudar a los pobres. Estudiasteis con los padres
franciscanos, en la Universidad de Toulouse, y finalmente fuisteis
ordenado sacerdote, donde Dios, os purificó, con tres sufrimientos:
El Cautiverio, la huida del cautiverio y una tentación contra la fe,
que aceptasteis para lograr que Dios librara de ella, a un amigo
vuestro, y, ello fue para vos, y vuestra alma “la noche oscura”.
A los treinta años, escribisteis a vuestra madre contándole que
estabais amargado por los desengaños humanos y que pensabais
pasar el resto de vuestra vida retirado en una humilde ermita.
Así, caísteis a los pies de un crucifijo y consagrasteis vuestra vida
a la caridad para con los necesitados, y empezasteis vuestra
historia gloriosa. Para ello, hicisteis votos de dedicaros a socorrer
a los necesitados, y a los pobres, bajo la dirección espiritual del
Padre Berule, hombre sabio y santo. Decíais vos: “Me di cuenta
de que yo tenía un temperamento bilioso y amargo y me convencí
de que con un modo de ser áspero y duro se hace más mal que
bien en el trabajo de las almas. Y entonces me propuse pedir a
Dios que me cambiara mi modo agrio de comportarme, en un
modo amable y bondadoso y me propuse trabajar día tras día por
transformar mi carácter áspero en un modo de ser agradable”.
Y, así fue, porque gracias a Dios, lo lograsteis. Leísteis a San
Francisco de Sales y sus escritos, os hicieron mucho bien y os
volvieron manso y humilde de corazón. Os, horrorizó el trato de
los galeotes, la ignorancia de las gentes en religión, situación
por las que vos, abogasteis y con un grupo de sacerdotes amigos
empezasteis a predicar por los pueblos de aquél tiempo, y el éxito
fue rotundo. Y, fue el momento propicio para poder fundar
vuestra Comunidad de Padres Vicentinos, que hasta hoy, dedican
sus vidas a instruir y ayudar a las gentes más necesitadas. Y, Dios
os puso en vuestro andar a Santa Luisa de Marillac, y con ella
fundasteis a las hermanas Vicentinas, que son ahora la comunidad
femenina más numerosa que existe en el mundo. Fundasteis además
varios hospitales y asilos para huérfanos. Vestíais pobremente, y
cuando os querían tributar honores, exclamabais: “Yo soy un
pobre pastorcito de ovejas, que dejé el campo para venirme a
la ciudad, pero sigo siendo siempre un campesino simplón y
ordinario”. Decíais también: “No es suficiente que yo ame a
Dios. Es necesario hacer que mis prójimos lo amen también”. Y,
un día, voló vuestra santa alma al cielo, luego de haber gastado
vuestra virtuosa vida en buena lid, para recibir corona de luz
como muy justo premio a vuestra grande entrega de amor y fe.
“Santo Patrono de todas las asociaciones católicas de caridad”;
¡Oh! San Vicente de Paúl, “viva misericordia del Dios dela Vida”.

© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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27 de Septiembre
San Vicente de Paúl
Fundador
Año 1660

El Señor Dios que es tan bueno, siga enviando al mundo muchos Vicentes como este, para bien de todos los necesitados. Dichoso el que se compadece del pobre. Dios lo bendecirá (Salmo 41).

Vicente significa: “Vencedor, victorioso”. Nació San Vicente en el pueblecito de Pouy en Francia, en 1580. Su niñez la pasó en el campo, ayudando a sus padres en el pastoreo de las ovejas. Desde muy pequeño era sumamente generoso en ayudar a los pobres. Los papás lo enviaron a estudiar con los padres franciscanos y luego en la Universidad de Toulouse, y a los 20 años, en 1600 fue ordenado de sacerdote. Dice el santo que al principio de su sacerdocio lo único que le interesaba era hacer una carrera brillante, pero Dios lo purificó con tres sufrimientos muy fuertes.

1º. El Cautiverio. Viajando por el mar, cayó en manos de unos piratas turcos los cuales lo llevaron como esclavo a Túnez donde estuvo los años 1605, 1606 y 1607 en continuos sufrimientos.

2º. Logró huir del cautiverio y llegar a Francia, y allí se hospedó en casa de un amigo, pero a este se le perdieron 400 monedas de plata y le echó la culpa a Vicente y por meses estuvo acusándolo de ladrón ante todos los que encontraba. El santo se callaba y solamente respondía: “Dios sabe que yo no fui el que robó ese dinero”. A los seis meses apareció el verdadero ladrón y se supo toda la verdad. San Vicente al narrar más tarde este caso a sus discípulos les decía: “Es muy provechoso tener paciencia y saber callar y dejar a Dios que tome nuestra defensa”.

3º. La tercera prueba fue una terrible tentación contra la fe, que aceptó para lograr que Dios librara de esa tentación a un amigo suyo. Esto lo hizo sufrir hasta lo indecible y fue para su alma “la noche oscura”.

A los 30 años escribe a su madre contándole que amargado por los desengaños humanos piensa pasar el resto de su vida retirado en una humilde ermita. Cae a los pies de un crucifijo, consagra su vida totalmente a la caridad para con los necesitados, y es entonces cuando empieza su verdadera historia gloriosa. Hace voto o juramento de dedicar toda su vida a socorrer a los necesitados, y en adelante ya no pensará sino en los pobres. Se pone bajo la dirección espiritual del Padre Berule (futuro cardenal) sabio y santo, hace Retiros espirituales por bastantes días y se lanza al apostolado que lo va a volver famoso.

Dice el santo “Me di cuenta de que yo tenía un temperamento bilioso y amargo y me convencí de que con un modo de ser áspero y duro se hace más mal que bien en el trabajo de las almas. Y entonces me propuse pedir a Dios que me cambiara mi modo agrio de comportarme, en un modo amable y bondadoso y me propuse trabajar día tras día por transformar mi carácter áspero en un modo de ser agradable”. Y en verdad que lo consiguió de tal manera, que varios años después, el gran orador Bossuet, exclamará: “Oh Dios mío, si el Padre Vicente de Paúl es tan amable, ¿Cómo lo serás Tú?”. San Vicente contaba a sus discípulos: “Tres veces hablé cuando estaba de mal genio y con ira, y las tres veces dije barbaridades”. Por eso cuando le ofendían permanecía siempre callado, en silencio como Jesús en su santísima Pasión”.

Se propuso leer los escritos del amable San Francisco de Sales y estos le hicieron mucho bien y lo volvieron manso y humilde de corazón. Con este santo fueron muy buenos amigos. Vicente se hace amigo del Ministro de la marina de Francia, y este lo nombra capellán de los marineros y de los prisioneros que trabajan en los barcos. Y allí descubre algo que no había imaginado: la vida horrorosa de los galeotes. En ese tiempo para que los barcos lograran avanzar rápidamente les colocaban en la parte baja unos grandes remos, y allá en los subterráneos de la embarcación (lo cual se llama galera) estaban los pobres prisioneros obligados a mover aquellos pesados remos, en un ambiente sofocante, en medio de la hediondez y con hambre y sed, y azotados continuamente por los capataces, para que no dejaran de remar.

San Vicente se horrorizó al constatar aquella situación tan horripilante y obtuvo del Ministro, Sr. Gondi, que los galeotes fueran tratados con mayor bondad y con menos crueldad. Y hasta un día, él mismo se puso a remar para reemplazar a un pobre prisionero que estaba rendido de cansancio y de debilidad. Con sus muchos regalos y favores se fue ganando la simpatía de aquellos pobres hombres. El Ministro Gondi nombró al Padre Vicente como capellán de las grandes regiones donde tenía sus haciendas. Y allí nuestro santo descubrió con horror que los campesinos ignoraban totalmente la religión. Que las pocas confesiones que hacía eran sacrílegas porque callaban casi todo. Y que no tenían quién les instruyera. Se consiguió un grupo de sacerdotes amigos, y empezó a predicar misiones por esos pueblos y veredas y el éxito fue clamoroso. Las gentes acudían por centenares y miles a escuchar los sermones y se confesaban y enmendaban su vida. De ahí le vino la idea de fundar su Comunidad de Padres Vicentinos, que se dedican a instruir y ayudar a las gentes más necesitadas. Son ahora 4,300 en 546 casas.

El santo fundaba en todas partes a donde llegaba, unos grupos de caridad para ayudar e instruir a las gentes más pobres. Pero se dio cuenta de que para dirigir estas obras necesitaba unas religiosas que le ayudaran. Y habiendo encontrado una mujer especialmente bien dotada de cualidades para estas obras de caridad, Santa Luisa de Marillac, con ella fundó a las hermanas Vicentinas, que son ahora la comunidad femenina más numerosa que existe en el mundo. Son ahora 33,000 en 3,300 casas y se dedican por completo a socorrer e instruir a las gentes más pobres y abandonadas, según el espíritu de su fundador.

San Vicente poseía una gran cualidad para lograr que la gente rica le diera limosnas para los pobres. Reunía a las señoras más adineradas de París y les hablaba con tanta convicción acerca de la necesidad de ayudar a quienes estaban en la miseria, que ellas daban cuanto dinero encontraban a la mano. La reina (que se confesaba con él) le dijo un día: “No me queda más dinero para darle”, y el santo le respondió: “¿Y esas joyas que lleva en los dedos y en el cuello y en las orejas?”, y ella le regaló también sus joyas, para los pobres.

Parece casi imposible que un solo hombre haya podido repartir tantas, y tan grandes limosnas, en tantos sitios, y a tan diversas clases de gentes necesitadas, como lo logró San Vicente de Paúl. Había hecho juramento de dedicar toda su vida a los más miserables y lo fue cumpliendo día por día con generosidad heroica. Fundó varios hospitales y asilos para huérfanos. Recogía grandes cantidades de dinero y lo llevaba a los que habían quedado en la miseria a causa de la guerra. Se dio cuenta de que la causa principal del decaimiento de la religión en Francia era que los sacerdotes no estaban bien formados. Él decía que el mayor regalo que Dios puede hacer a un pueblo es dale un sacerdote santo. Por eso empezó a reunir a quienes se preparaban al sacerdocio, para hacerles cursos especiales, y a los que ya eran sacerdotes, los reunía cada martes para darles conferencias acerca de los deberes del sacerdocio. Luego con los religiosos formados por él, fue organizando seminarios para preparar cuidadosamente a los seminaristas de manera que llegaran a ser sacerdotes santos y fervorosos.

Aún ahora los Padres Vicentinos se dedican en muchos países del mundo a preparar en los seminarios a los que se preparan para el sacerdocio. San Vicente caminaba muy agachadito y un día por la calle no vio a un hombre que venía en dirección contraria y le dio un cabezazo. El otro le dio un terrible bofetón. El santo se arrodilló y le pidió perdón por aquella su falta involuntaria. El agresor averiguó quien era ese sacerdote y al día siguiente por la mañana estuvo en la capilla donde le santo celebraba misa y le pidió perdón llorando, y en adelante fue siempre su gran amigo. Se ganó esta amistad con su humildad y paciencia.

Siempre vestía muy pobremente, y cuando le querían tributar honores, exclamaba: “Yo soy un pobre pastorcito de ovejas, que dejé el campo para venirme a la ciudad, pero sigo siendo siempre un campesino simplón y ordinario”. En sus últimos años su salud estaba muy deteriorada, pero no por eso dejaba de inventar y dirigir nuevas y numerosas obras de caridad. Lo que más le conmovía era que la gente no amaba a Dios. Exclamaba: “No es suficiente que yo ame a Dios. Es necesario hacer que mis prójimos lo amen también”.

El 27 de septiembre de 1660 pasó a la eternidad a recibir el premio prometido por Dios a quienes se dedican a amar y hacer el bien a los demás. Tenía 80 años. El Santo Padre León XIII proclamó a este sencillo campesino como Patrono de todas las asociaciones católicas de caridad.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Vicente_de_Paul.htm)

Santos Cosme y Damián

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¡Oh!, Santos Cosme y Damián, vosotros, sois los hijos
del Dios de la vida y sus amados santos, que, médicos
siendo, siempre a curar y recetar sin cobro alguno, a
los desposeídos y pobres, el tiempo todo hicisteis, tanto
que, de vosotros decían “los no cobradores”. Y, en medio
de aquella tarea noble, el precioso e inmortal legado
de Cristo compartíais, con vuestros pacientes. Gemelos
hermanos, amados y queridos erais en vuestro tiempo, y
cuando el mal quiso dañaros, Dios, jamás os olvidó,
tanto que, cuando os echaron a la mar, una ola gigante
os devolvió a tierra firme, sanos y salvos. Y, cuando,
vivos quisieron quemaros, las llamas, no os tocaron para
nada. Así, de rabia, desesperados y fuera de sí, los impíos,
os cortaron vuestras cabezas. Y, vuestras benditas almas,
al cielo volaron para coronadas ser de luz. Y, solo así,
con vuestras santas vidas terminaron, convirtiéndoos
para alegría de tierra y cielo en santos mártires. Y,
como sucede siempre, a los discípulos de Dios; junto a
la tumba de vosostros, empezaron a obrarse maravillosas
curaciones. Y, estando Justiniano de Constantinopla,
emperador, padeciendo de una gravísima enfermedad, se
encomendó a vosostros santos mártires. Y, ¡oh milagro!
fue curado inexplicablemente. Y, luego, con ministros y
todo, marchó personalmente a la tumba de vosotros santos a
daros las gracias. Y, con justicia, y como premio a vuestra
entrega de amor, os levantaron aquí en la tierra y, en honor
vuestro, dos templos, uno en Constantinopla y otro en Roma;
¡oh!, Santos Cosme y Damián, “vivos amores del Dios Vivo”.

© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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26 de Septiembre
San Cosme y San Damián
Mártires
Siglo III

Quiera Dios enviarnos muchos médicos generosos que, a imitación de Cosme y Damián, se dediquen a recetar gratuitamente a los pobres, y a aprovechar su ascendiente para propagar la santa religión de Jesucristo. Qué hermoso fuera que hubiera muchos médicos así.

“Lo que habéis recibido gratis, dadlo también gratuitamente” (Jesucristo Mt. 10, 8).

Cosme significa “adornado, bien presentado”. Damián: domador. Estos dos santos han sido (junto con San Lucas) los patronos de los médicos católicos. En oriente los llaman “los no cobradores”, porque ejercían la medicina sin cobrar nada a los pacientes pobres.

Eran hermanos gemelos y nacieron en Arabia, en el siglo tercero. Se dedicaron a la medicina y llegaron a ser muy afamados médicos. Pero tenían la especialidad de que a los pobres no les cobraban la consulta ni los remedios. Lo único que les pedía era que les permitieran hablarles por unos minutos acerca de Jesucristo y de su evangelio.

Las gentes los querían muchísimo y en muchos pueblos eran considerados como unos verdaderos benefactores de los pobres. Y ellos aprovechaban su gran popularidad para ir extendiendo la religión de Jesucristo por todos los sitios donde llegaban. Lisias, el gobernador de Cilicia, se disgustó muchísimo porque estos dos hermanos propagaban la religión de Jesús. Trató inútilmente de que dejaran de predicar, y como no lo consiguió, mandó echarlos al mar. Pero una ola gigantesca los sacó sanos y salvos a la orilla. Entonces los mandó quemar vivos, pero las llamas no los tocaron, y en cambio quemaron a los verdugos paganos que los querían atormentar. Entonces el mandatario pagano mandó que les cortaran la cabeza, y así derramaron su sangre por proclamar su amor al Divino Salvador.

Y sucedió entonces que junto a la tumba de los dos hermanos gemelos, Cosme y Damián, empezaron a obrarse maravillosos curaciones. El emperador Justiniano de Constantinopla, en una gravísima enfermedad, se encomendó a estos dos santos mártires y fue curado inexplicablemente. Con sus ministros se fue personalmente a la tumba de los dos santos a darles las gracias.

En Constantinopla levantaron dos grandes templos en honor de estos dos famosos mártires y en Roma les construyeron una basílica con bellos mosaicos.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Cosme_y_Damian.htm)

San Cleofás

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¡Oh! San Cleofás, vos, sois el hijo del Dios de la Vida y
su amado santo, quien, con vuestro compañero itinerante,
os ardía el corazón cuando el mismo Cristo, en la tarde
de Pascua, se os apareció en el camino, las Escrituras
explicándoos y después, en vuestra casa, en Emaús, al
Salvador reconocieron en la fracción del pan. Dos veces
aparece vuestro nombre en los Evangelios. Una en San
Lucas cuando habla de los dos discípulos que marchaban a
Emaús y la otra, en San Juan cuando habla de una “María,
la mujer de Cleofás” que estaba presente en el Calvario,
acompañando a la Virgen, la tarde en que fue crucificado y
moría Jesús. Fuisteis el esposo de la “María” del Calvario
pues, erais un cristiano muy conocido entre los discípulos.
Aquél día, caminabais hacia Emaús, con otro acompañante
también discípulo de Jesús, comentando los acontecimientos
de los días pasados. Las huellas sobre el camino, llevan
la frustración en el alma, pues llevabais años juntos, y
con ellas, ilusiones truncas, promesas vacías, y las alegrías
tornadas en llanto. Pero, no es así. Son sólo elucubraciones
humanas, cuya respuesta sólo, las conoce el Dios de la Vida.
Y, a todo ello, de pronto se os unió un caminante como
compañero de camino y os preguntó qué os pasaba. Y, vos,
casi molesto, contestasteis lo que había acontecido hace
poco en la Ciudad Santa. Y, a todo ello, el viajero os recordó
que todo aquello, previsto por los profetas estaba. Al acercaros
a vuestro destino, vuestro acompañante deseó proseguir,
pero vos y vuestro amigo, le dijeron: “Quédate con nosotros,
que el día ya declina”. Y, el caminante accedió, entró con
vosotros en la casa, se sentó a la mesa, tomó el pan, lo bendijo,
lo partió, y os dio.  ¡Y, en este mismo instante le reconocieron!
¡Oh! San Cleofás, “vivo testigo y discípulo del Dios de la Vida”.

© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Septiembre
San Cleofás
Discípulo del Señor

Fuente: EvangelioDelDia.org

Martirologio Romano: Conmemoración de san Cleofás, discípulo del Señor, a quien, con el otro compañero itinerante, ardía el corazón cuando Cristo, en la tarde de Pascua, se les apareció en el camino explicándoles las Escrituras, y después, en la casa de Cleofás, en Emaús, conocieron al Salvador en la fracción del pan.

Breve Biografía

Dos veces aparece este nombre en los Evangelios. Una en San Lucas cuando habla de los dos discípulos que marchaban a Emaús (cfr San Lucas 24; 13, ss) y la otra en San Juan cuando habla de una “María, la mujer de Cleofás” que estaba presente en el Calvario, acompañando a la Virgen, la tarde en que fue crucificado y moría Jesús (cfr San Juan 19; 25,ss).-

Sin que pueda establecerse con certeza que estos dos personajes fueran marido y mujer, ya que varones llamados Cleofás debía haber bastantes en Jerusalén, sí parece que el esposo de esa María del Calvario debía ser un cristiano bastante conocido entre los discípulos, cuando San Juan escribe su evangelio y también que ambos estuvieron muy cerca de los acontecimientos que hoy narramos.

Es la alborada del Domingo. Unas mujeres, quieren envolver en lienzos el cuerpo y poner perfumes preciosos, a la usanza judía, en el cuerpo de Jesús, ya que no pudo prepararse con finura el viernes por la tarde cuando lo pusieron en el sepulcro.-

El sepulcro está vacío, no tiene cuerpo dentro. Unos ángeles avisan que está vivo el Señor Jesús . Las mujeres, locas de alegría, nerviosas, corren y transmiten la nueva a los discípulos. Pedro y los demás no pueden creer ese inusitado acaecimiento.-

La distancia de Jerusalén a Emaús es de algo más de diez kilómetros. Hacia Emaús caminan ese mismo día dos discípulos del Maestro. Uno de ellos responde al nombre de Cleofás. Van comentando entre ellos los acontecimientos del fracaso de Jesús en los días pasados. –

Las pisadas son pesadas porque llevan la amargura en el pecho. Son tantos años juntos, tantas ilusiones truncadas, tantas promesas secas, tantas alegrías cegadas… hasta los proyectos del Reino se esfumaron con los clavos, la cruz y la lanza. Con Jesús muerto mal se anda.

Se les unió un caminante como compañero de camino. Ellos temían “ofuscada la mirada”. Al preguntar qué les pasa, Cleofás con tono enojado casi le regañó por no estar al día de lo que ha pasado en la Ciudad Santa. Cuando resumen los hechos tan trágicos e impresionantes, el viajero les recordó que ya estaba previsto por los profetas.

Al acercarse a la aldea, el caminante hace intención de proseguir. Cleofás y su amigo le insistieron: “Quédate con nosotros, que el día ya declina”. El caminante accedió, entró con ellos en la casa, se sentó a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió en trozos, y se lo dio. En este instante le reconocieron.

Ahora, desandar lo andado para decirle a los hermanos que las mujeres mañaneras tenían razón no es pesado, es alegría; avanzan en la noche tan seguros como a pleno día porque lucen mucho las estrellas, los pasos se han tornado ágiles y firmes, el corazón late con fuerza, el gozo se ha hecho vida. Notan la vehemencia de decir pronto a los otros que Jesús sí es el Mesías.Con Jesús Vivo bien se camina.

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San Cleofás

Oración

Confesamos, Señor, que sólo tú eres santo y que sin ti nadie es bueno, y humildemente te pedimos que la intercesión de San Cleofás venga en nuestra ayuda para que de tal forma vivamos en el mundo que merezcamos llegar a la contemplación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Otras celebraciones de hoy: Nuestra Señora de la Fuencisla. Santos: Alberto de Jerusalén, Atanasio, Irene, Baldovino, Sergio, Aurelia, Neomisia, confesores; Arnolfo, Fermín, Solemnio, Lupo, Cástor, obispos; Antila, Bardomiano, Eucarpo, Herculano, mártires; Ermenfredo, abad; Pafnucio, monje; Cleofás, discípulo del Señor.

(http://www.es.catholic.net/op/articulos/31982/cleofs-santo.html)

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Por los Tres Dulces Nombres Líbranos Señor de Todo Mal. Amén

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SANTO DIOS SANTO FUERTE SANTO INMORTAL POR LOS TRES DULCES NOMBRES LIBRANOS SEÑOR DE TODO MAL. AMEN.

Oración de protección

Esta oración es la síntesis de las oraciones y los estudios más antiguos sobre protección integral, la cual es la suma del poder divino, si se realiza con fe y amor, muy recomendable para los casos difíciles y de persecución espiritual y material o peligros.

Oración de liberación, Protección, Cierre de mente

Por el poder de nuestro Señor Jesucristo, por el poder de su preciosísima sangre, por el poder del nombre de Jesús, cierro mí mente, mí alma, mí espíritu y mí entorno, mí pasado, mí presente y mí futuro, lo que soy y seré y tendré, todos los seres de la creación a mí familiares más cercanos.
Lo alto, lo bajo, lo ancho y lo angosto, el norte, el sur, oriente, el occidente, todos los seres y animales y elementos de la creación.

Por el poder de la Santísima Trinidad rompo, desato, exorcizo y quebranto todo ataque del enemigo y aura corruptora que quieran tener ventaja sobre mí, me cubro con la sangre, llagas, corona, sagrado corazón de nuestro amado Jesucristo.

Ato mí mente y cierro con toda mí fuerza, mí interior, que solo esta abierta para el amor de Dios, expulso y pongo en fuga, toda perturbación mental, manifestación satánica, brujería, infestación y vejación.

Mando y ordeno por la fuerza del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo a todos los espíritus burlones y demoníacos que busquen atormentarme, envíalos Señor Jesucristo, a tres mil millas a la redonda, para que ninguna perturbación este presente en mí ser; Ordeno por el nacimiento humilde en el pesebre de nuestro Dios Jesucristo, por su vida, predicación, pasión, martirio, muerte y resurrección triunfante, que salga de inmediato de este sitio todo espíritu maligno y plagiario. Por la intercesión de la más que bendita y Santa siempre virgen Maria y del poder y el fuego del Espíritu Santo, dador de vida y de purificación.

Invoco la protección de los Santos del paraíso, entre mí y el enemigo, la serpiente antigua. Me refugio e invoco la Santa presencia de Miguel Arcángel príncipe de los ejércitos celestiales, de Rafael Arcángel, alto comandante de las hueste celestiales, de Gabriel Arcángel el mensajero preferido de Dios y dador de buenas noticias, de Uriel Arcángel, sabio entre los Ángeles y el Ángel del Señor mensajero de la paz, nuestro Ángel custodio protector de nuestra alma y cuerpo, para que por permiso de Dios protejan nuestra vida de todo mal y peligro, daño procedente del maligno, librándonos de peligros y catástrofes.

Me uno con la creación del universo y con el amor divino de Dios, soy el amor de Dios y estoy en los brazos del padre celestial y ningún mal llegara a mí o/a mí casa, ni a mí familia, nunca tocaran mis posesiones materiales e espirituales.

El poder, el éxito y la prosperidad esta en mí camino y abro mis brazos y extiendo mis manos con fe, para recibir los manjares y bendiciones del reino de los cielos.

Los Ángeles de Dios van delante de mí y de mis pies, para que no tropiecen, por la promesa de nuestro salvador Jesucristo que venció a la muerte en la cruz.

Me protejo, me cierro y me lleno del poder supremo de Dios y del universo, siendo una criatura nueva y renovada por la sangre del cordero, la sangre de Cristo, fuente de vida, corre por mí interior como ríos de agua viva, fuerte y poderosa, indómita, por el poder trasmitido por Dios a sus hijos amados; Deshago, desligo, ahuyento todos mal y espíritu de miseria, pobreza, tristeza y amargura, se libera mí corazón de toda atadura que tenga, de odios, rencores, resentimientos y sufrimientos. Los rayos divinos de Dios, invaden mí interior llenándome de paz y seguridad.

Dios creador de todo el universo, Dios poseedor y creador de la vida, Dios quebrantador de la muerte y del infierno, me entrego a ti en este momento, en cuerpo, alma, espíritu y mente, renuncio y rechazo a Satanás y todos sus poderes y dominios, pues e sido adquirido por la sangre de Cristo y tus promesas son eternas.

Saldré adelante de los sufrimientos y las adversidades, pues tú eres un Dios poderoso que das a tus hijos lo mejor y en abundancia. Que derramas tú amor por la humanidad, tú generosidad no tiene limite y por eso en este momento te alabo y te glorifico y te doy gracias de todo corazón ¡mil veces gracias!, ¡mil veces glorias!, aunque sea pecador tú has tenido misericordia de tu siervo N.N, librándome de todo mal y peligro y fortaleciéndome, llenándome de tú amor, poder, prosperidad y mucha abundancia.

Amén.

Oración complementaria:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, por los tres dulces nombres líbranos Señor, de todo mal. (3)

Santísima Trinidad bendita, Dios soberano y eterno,
Líbranos de las prisiones y las penas del infierno,
La cruz y los tres clavos y él Señor que murió en ella,
Hablan y respondan por mí.
Amansa los corazones que vengan sobre de mí,
Yo sin Dios, no quiero nada, yo con Dios lo que se viviere,
Vengase por delante, vengase quien se viniere, por los tres dulces nombre de Jesús, María y José.

PADRE ANDRES TIRADO
WWW.TUCORAZONYELMIO.TK

(https://angelicapajares.wordpress.com/2009/09/10/santo-dios-santo-fuerte-santo-inmortal-por-los-tres-dulces-nombres-libranos-senor-de-todo-mal-amen/)

Nuestra Señora de las Mercedes Patrona de las Fuerzas Armadas del Perú y Policía Nacional

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¡Oh!, Señora Nuestra de las Mercedes, Vos, sois
la tierna y amorosa Madre del Dios de la vida,
María, y la misma que, os aparecisteis a San Pedro
Nolasco, para decirle que fundara una comunidad
religiosa, y que ella, a pedido Vuestro, a socorrer
se dedicara a los cautivos en lejanos sitios,
y que vos, San Pedro, no tardasteis en realidad
hacer. Misericordia, ayuda y caridad significa
“merced”. Y, la “Vuestra”, tiempo mucho, lleva,
a los prisioneros consolando y materialmente
ayudando. Y, Dios, jamás os ha abandonado, pues,
mártires y santos, ayer hoy y mañana tiene.
Vuestros religiosos, muchos cautivos rescataron,
que presos estaban, en poder de los sarracenos.
Desde entonces, Señora Nuestra, vuestros Padres
Mercedarios, difundieron con amor, la devoción a
Vos, y que, pronto se expandió por el mundo todo.
“Estuve preso y me yudaste. Todo el bien que
le hiciste a los demás, aunque sea a los más
humildes, a Mí me lo hiciste”, dice Jesús, Dios
y Señor Nuestro. Santa Patrona de las Fuerzas
Armadas y Policía Nacional  del Perú y Patrona
de los Presos, os recordamos con amor especial,
pues Vos sois, la Madre del Dios de la vida y que,
a vuestros amados mercedarios dejasteis, como
prueba viva de Vuestro grande amor ¡Aleluya!
¡oh!, Nuestra Señora de las Mercedes, “Amor y Paz”.

© 2016 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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24 de Septiembre
Nuestra Señora de las Mercedes
Patrona de las Fuerzas Armadas y
Policía Nacional del Perú y Patrona de los Presos

Una antigua tradición narra que en el año de 1218 la Sma. Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a socorrer a los que eran llevados cautivos a sitios lejanos.

San Pedro Nolasco, apoyado por el rey Jaime el Conquistador y aconsejado por San Raimundo de Peñafort, fundó la Orden religiosa de Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes. La palabra merced quiere decir: misericordia, ayuda, caridad.

Esta comunidad religiosa lleva muchos siglos ayudando a los prisioneros y ha tenido mártires y santos. Sus religiosos rescataron muchísimos cautivos que estaban presos en manos de los feroces sarracenos.

Desde el año 1259 los Padres Mercedarios empezaron a difundir la devoción a Nuestra Señora de la Merced (o de las Mercedes) la cual está muy extendida por el mundo.

Recordemos que a quienes ayudan a los presos les dirá Cristo en el día del Juicio: “Estuve preso y me ayudaste. Todo el bien que le hiciste a los demás, aunque sea a los más humildes, a Mí me lo hiciste”(Mat. 25, 40).

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/señora_de_las_mercedes.htm)

El Día de las Fuerzas Armadas del Perú fue instituido el 24 de septiembre de 1977, mediante la publicación del Decreto Supremo Nº 003-77- CCFF, con ocasión de la consagración de la Virgen de la Merced, Patrona de los Institutos Armados y Mariscala del Perú.

Las Fuerzas Armadas del Perú están compuestas por: El Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea.

Se considera a la Policia Nacional dentro de las Fuerzas Armadas, aunque se trata de un organismo distinto con una misión civil. Las Fuerzas armadas del Perú dependen del Ministerio de Defensa, mientras que la Policía Nacional del Perú, del Ministerio del Interior.

Las Fuerzas Armadas del Perú están encargadas de defender la soberanía del Estado y la seguridad de los peruanos. Planean, preparan y coordinan la dirección y conducción de las operaciones militares conjuntas de las Instituciones.

(http://www.deperu.com/calendario/929/dia-de-las-fuerzas-armadas-del-peru)