San Quintín

¡Oh!, San Quintín, vos, sois, el hijo del Dios
de la vida, y su amado santo y, el niño aquél,
que, siendo hijo de senador romano, os hicisteis
amigo del Papa San Marcelino, quién os bautizó.
Y, anhelasteis desde entonces, a que muchas
personas conocieran a Jesucristo, Dios y Señor
Nuestro, para que lo amaran y poder, algún día,
por Él, su sangre derramar. A vos, os echaron
en cara, que cómo, posible era, que el hijo de
un senador romano, predicase en favor de Cristo.
Y, vos, os respondisteis, que “ese” crucificado
ya había resucitado y que ahora era el Rey y
Señor de cielos y tierra, y que por lo tanto
para vos, era un honor mucho más grande ser
seguidor de Él, que ser hijo de un senador
romano. Y, vos, predestinado como estabais, así,
lo hicisteis, nuestra religión defendiendo, con
ardor de corazón. Ni los azotes ni el oscuro
calabozo y sus cadenas, pudieron con vos, y,
pronto la libertad y la palabra sin saber cómo,
las recobrasteis y, las calles, y el pueblo
vuestra prédica, a escuchar volvieron, y sólo,
como vos, lo habíais pedido. Martirizado
y torturado, así, vuestra alma, voló al cielo,
para coronada ser de luz, como justo premio a
vuestra increíble entrega de amor y fidelidad;
¡oh!, San Quintín, “precursor del amor a Cristo”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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31 de Octubre
San Quintín
Mártir
Año 287

Fue Quintín hijo de un senador romano muy apreciado de la gente. Se hizo amigo del Papa San Marcelino, quién lo bautizó. El más grande deseo de Quintín era hacer que muchas personas conocieran y amaran a Jesucristo, y poder derramar su sangre por defender la religión.

Cuando el Papa San Cayo organizó una expedición de misioneros para ir a evangelizar a Francia, Quintín fue escogido para formar parte de ese grupo de evangelizadores.

Dirigido por el jefe de la misión, San Luciano, fue enviado Quintín a la ciudad de Amiens, la cual ya había sido evangelizada en otro tiempo por San Fermín, por lo cual hubo un nutrido grupo de cristianos que le ayudaron allí a extender la religión. Quintín y sus compañeros se dedicaron con tan grande entusiasmo a predicar, que muy pronto ya en Amiens hubo una de las iglesias locales más fervorosas del país.

Esto atraía más y más fieles a la religión verdadera. Los templos paganos se quedaban vacíos, los sacerdotes de los ídolos ya no tenían oficio, mientras que los templos de los seguidores de Jesucristo se llenaban cada vez más y más.

Los sacerdotes paganos se quejaron ante el gobernador Riciovaro, diciéndole que la religión de los dioses de Roma se iba a quedar sin seguidores si Quintín seguía predicado y haciendo prodigios. Riciovaro, que conocía a la noble familia de nuestro santo, lo llamó y le echó en cara que un hijo de tan famoso senador romano se dedicara a propagar la religión de un crucificado. Quintín le dijo que ese crucificado ya había resucitado y que ahora era el rey y Señor de cielos y tierra, y que por lo tanto para él era un honor mucho más grande ser seguidor de Jesucristo que ser hijo de un senador romano.

El gobernador hizo azotar muy cruelmente a Quintín y encerrarlo en un oscuro calabozo, amarrado con fuertes cadenas. Pero por la noche se le soltaron las cadenas y sin saber cómo, el santo se encontró libre, en la calle. Al día siguiente estaba de nuevo predicando a la gente.

Entonces el gobernador lo mandó poner preso otra vez y después de atormentarlo con terribles torturas, mandó que le cortaran la cabeza, y voló al cielo a recibir el premio que Cristo ha prometido para quienes se declaran a favor de Él en la tierra.

Hay que ser: Pronto para escuchar y lento para responder (S. Biblia Ec. 5,11).

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Quintín.htm)

San Germán de Capua

¡Oh!, San Germán de Capua, vos, sois el hijo
del Dios de la vida y su amado santo, y que,
la misión tuvisteis de a los bizantinos
convencer, para que, fin pusiesen al “cisma
acaciano”, que duraba ya treinta y cinco años,
y, que, con éxito culminó, firmándose a vos,
gracias la famosa “Fórmula de Hormisdas”.
Vos, que nacisteis en cuna de oro, lo disteis
todo a los pobres, para luego dedicaros a la
oración y a la vida espiritual. Más tarde,
elegido fuisteis obispo por el clero y gracias
a la aclamación popular, dedicándoos en cuerpo
y alma, a la evangelización de vuestra grey,
y claro, el conocimiento y el amor a Cristo.
Amigo de san Benito, de san Sabino, y del Papa
San Juan I, propiciasteis un clima de piedad y
de amor hacia los pobres. Amado y querido
en vuestro tiempo, tanto por propios y extraños,
cuando vos, entregasteis vuestra alma al Padre,
cuenta San Gregorio, que, hallándose San Benito
en el Monte Casino, vio a los ángeles del Señor
llevando vuestra alma “a la eterna felicidad”.
Y, sí. Hoy, estáis en la plena gloria, coronado
con justicia con corona de luz, como justo premio
a vuestra entrega grande de amor, fe y esperanza;
¡Oh!, San Germán de Capúa, “vivo milagro de Cristo”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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30 de Octubre
San Germán de Capua
Obispo

Martirologio Romano: En Capua, en la Campania, san Germán, obispo, del que habla el papa san Gregorio I Magno en sus escritos. c. 541.

Nació en Capua, hijo de Amancio y Juliana, ilustres ciudadanos de la ciudad; al morir su padre, Germán heredó un ingente patrimonio y, con el consentimiento de su madre, vendió todo y donó a los pobres lo recaudado. Así se pudo dedicar más libremente a la vida espiritual, a la que se sentía llamado, con las santas lecturas, oración y mortificaciones. En el 519, al morir el obispo de Capua, Alejandro, fue designado por el clero y el pueblo, a sucederle; después de resistirse por humildad, aceptó el encargo.

El “Liber Pontificalis” nos relata algunos hechos ciertos; el papa san Hormisdas, después que habían fallado los intentos de sus predecesores, pensó en terminar con el cisma acaciano en Oriente, cuando fue elegido emperador Justino I en el 518.

El cisma tuvo origen cuando el patriarca de Constantinopla, Acacio, para terminar con la controversia entre católicos y monofisitas, acordó con estos últimos, sugerir al emperador Zenón de Bisancio promulgar, en el 482, el “Henótikon”, fórmula de unión de los dos pensamientos religiosos; la fórmula dirigida a todo el imperio no resolvió algunos puntos teológicos delicados, y no satisfizo a ninguno. El papa san Félix III depuso y excomulgó a Acacio, en el 484, iniciando así el cisma, que duró 35 años.

El cisma que había separado de Roma a la Iglesia de Oriente, provocó el concepto de independencia del Sumo Pontífice, el cual reivindicaba el derecho pontificio para definir en materia de fe y disciplina. El emperador Justino I, desde el mismo día de su elección, junto con otros personajes influyentes de la corte bizantina, como su sobrino Justiniano y el patriarca Juan, pidieron al Papa que enviase una legación para restablecer la paz entre las dos Iglesias.

Así en Enero del 519, el papa san Hormisdas, de acuerdo con el rey Teodorico, envió una tercera legación, guiada por el obispo de Capua, Germán, y compuesta además de otro obispo llamado Juan, el diácono romano Félix, el célebre Dióscoro, diácono alejandrino residente en Roma, del sacerdote romano Blando y el notario eclesiástico Pedro. El hecho de que Germán encabezara esta misión, denota el gran aprecio que se tenía por su doctrina, sabiduría y virtud. Fueron acogidos triunfalmente en Constantinopla y recibidos en solemne audiencia por el Emperador; leído el célebre libelio del papa san Hormisdas, por fin los obispos presentes aceptaron las tesis pontificias y también el patriarca Juan se aceptó la fórmula del Papa. La paz en la Iglesia se había alcanzado y el cisma finalizado.

Los legados pontificios permanecieron más de un año en Bizancio para consolidar el resultado de la reconciliación, en la que se condenó también como herejes a Nestorio y Eutiques, y para superar los problemas que podrían causar algunos monjes escindidos. Hacia el 520 regresaron a Roma.

San Gregorio Magno en sus “Diálogos” nos narra la gran amistad que le unió a san Benito de Nursia, que en una visión que tuvo en Montecasino, vio su alma elevada al cielo por los ángeles. Oró toda su vida por la santificación de san Pascasio. También fue amigo de san Sabino, obispo de Canosa y del papa san Juan I. Patrón de Cassino.

(http://vidas-santas.blogspot.pe/2013/10/san-german-de-capua-obispo.html)

Santos Simón y Judas

¡Oh!, Santos Simón y Judas; vosotros, sois los hijos
del Dios de la vida, sus amados santos, y lumbreras
amadas, pues, llamados por Cristo Jesús, Dios y Señor
Nuestro, invitados fuisteis para ser de los Doce. Y,
desde aquél momento, juntos anduvisteis por doquiera
el Espíritu Santo, os dirigiera, en vuestro caminar.
Simón: “Dios ha oído mi súplica” y Tadeo: “valiente
para proclamar su fe”. Juntos, honor hicisteis, al
significado de vuestros nombres. Simón, siempre
solícito a los ruegos de vuestros devotos y vos,
Tadeo, a los de empleo o casa conseguir. Qué alegría,
haber servido al Dios vivo, como lo habéis hecho,
poniéndoos, íntegros al servicio del amor. por ello,
hoy, coronas de luz, lucís como premio justo, a vuestra
entrega de amor, y, quiera Dios, que los hombres
de nuestro tiempo, os imiten en vuestra fidelidad y
amor por siempre a Jesús. Santos amigos y Apóstoles
del Dios de la vida, gozáis hoy coronas de luz
eterna, como premio justo a vuestra entrega de amor;
¡oh!, Simón y Judas Tadeo, “ vivo amor de Cristo”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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29 de Octubre
Santos Judas Tadeo y Simón
Apóstoles

Etimológicamente significa “honrado, alabanza”. Y Simón = “Dios le oye”. Vienen de la lengua hebrea.

Hoy se celebra en toda la Iglesia universal la fiesta de estos dos apóstoles del Evangelio.

Simón pertenecía al grupo formado en Israel. Se llamaban los “zelotes”. Su fin era trabajar duramente contra la invasión romana en su país. Sin embargo, la escucha de la palabra de Cristo fue para él el descubrimiento a la universalidad del amor de Dios.

Judas se ha convertido en un de los santos más populares por los favores que concede a la gente en lo concerniente a la búsqueda de trabajo.

Esta devoción la vivió ya en su vida la santa Brígida. Se puede leer en su libro “Las revelaciones” el profundo respeto y devoción por este apóstol del siglo I de nuestra era.

Autor: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

El Señor de los Milagros

¡Oh!, Señor de los Milagros, Vos, Sois el Dios de la vida,
y que pintáis Octubre, de morado color y, con la multitud
de fieles por todo el orbe de la tierra esparcidos, hacéis
sublime y grandiosa la mística expresión católica de la fe
porque, en octubre, de manos de un negro esclavo angoleño
guiado por el Espíritu Santo, plasmó vuestra sagrada efigie
Redentora, para que patrocinarais sus reuniones y os sirvieses
de guía en todo tiempo y circunstancia. Con los años, bajo
vuestro amparo, todas las sangres unís, en una sola fe,
en un sólo amor y luz. Y, así, desde siempre, la fervorosa
multitud eleva oraciones, súplicas y gracias, a Vos, Dios
de la vida, visando el sólo tocaros y besaros. La fe, montañas
mueve, y las voluntades más recias, mansas se vuelven,
gracias al destello de Vuestra luz divina, que cae sobre
vuestros fieles, mientras el andar cansino de vuestra
imagen, desbroza por doquier amor y paz. Os rindió culto,
el Conde de Lemos, y ordenó que se os venerase en el mismo
lugar, donde Vos, pintado fuisteis. Y, de pronto, un terremoto,
midió fuerzas con vuestra divinidad, y rajaduras produjo,
pero, nunca en vuestro mural, por designios de Dios. Y, así,
Sebastián de Antuñano, amoroso y fiel siervo vuestro, inició
la procesión con una réplica de vuestra santa imagen, así
originando las procesiones de Octubre, con Vos, que tiñen
de morado y de incienso estos tiempos. “Es ya tiempo que esta
iglesia se edifique y siendo el fondo principal con que debe
contar la devoción de este vecindario que juró a este Divino
Señor Patrón de la Ciudad contra los temblores que en ella
se repiten, a dispuesto una Misa para el Domingo cuatro
de Mayo en la puerta del Colegio de los Desamparados, allí
esperaran de su generoso ánimo aquella prueba que le dictare
su piedad”. Rezaba así, la invitación, que con apoyo del Virrey,
las Madres Nazarenas, esparcieron por toda la ciudad de Lima;
¡oh!, Señor de los Milagros, “regalo de Amor de Dios Padre”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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Fe de Octubre

!Oh, Señor de los Milagros,
desde el angoleño aquél,
que Vuestra imagen pintó,
mares de gentío por el
mundo todo, en Octubre
se vuelcan tras de Vos,
en pos de la eternidad
prometida y Vos, no los
dafraudais Dios de la vida;
¡Oh; Señor de Los Milagros!

© 2012 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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28 de Octubre
El Señor de los Milagros
Historia del Señor de los Milagros

El cielo de Lima se torna de color morado, entre el carmín y el azul, todos los octubres de nuestras vidas. La procesión del Señor de los Milagros, el Cristo de Pachacamilla, el Cristo moreno o cuanta denominación ostente, es considerada una de las más multitudinarias de todo el orbe, tanto por el inmenso mar humano que alberga como por la sublimidad y grandiosidad espiritual que trae consigo esta mística expresión de fe católica del pueblo limeño. En una Lima en donde conviven y luchan por sobrevivir en circunstancias adversas cholos, negros, blancos, chinos y demás razas que la conforman, octubre es el momento cumbre que los une a todos bajo el eslabón de una sola creencia, una sola fe, una sola y anhelada esperanza en el milagro que algún día recaerá en ellos.

Atrás queda el agotador y, a veces, sofocante apretujamiento de la fervorosa multitud por acercarse a la imagen para poder tocarla y besarla. Dicen que la fe mueve montañas y hasta las voluntades más reprimidas se vuelven inquebrantables gracias al destello de luz que despabila sobre la gente, el andar cansino pero señorial y ubérrimo de la imagen del Señor de los Milagros.

Pero, ¿cómo empezó a forjarse toda esta mágica religiosidad en el espíritu limeño?, ¿qué tuvo que pasar para que germinara en los corazones la solidaridad cristiana y la unción religiosa en torno a la imagen del Cristo de Pachacamilla?

Primera Misa

Después de estos extraordinarios sucesos, la parroquia de San Marcelo como de San Sebastián quisieron trasladar el mural a sus parroquias en ambos casos no dio resultados. El Conde de Lemos personalmente rindió culto a la imagen y acordó con la autoridad eclesiástica que en definitiva se le venerase en el mismo lugar para lo cual ordeno inmediatamente se levantara una ermita provisional.

Siempre con el apoyo de los fieles del lugar la imagen quedó cercada con adobes, lo techaron con esteras y levantaron un sencillo altar al pie del Cristo Crucificado. Una vez terminado estos trabajos se logro que se oficiara la primera misa ante la sagrada imagen del Cristo de Pachacamilla, un día lunes 14 de setiembre de 1671. A está ceremonia religiosa asistió el Virrey y su señora esposa, altas autoridades civiles como eclesiásticas y un gran número de vecinos y devotos.

Después de está primera misa el Virrey y su esposa continuaron rindiéndole culto a la imagen, aumentando así los devotos, que venían desde lejos inclusive, para conocer y reverenciar a la portentosa imagen del mural de Pachacamilla que pronto comenzaron a llamarlo el Santo Cristo de los Milagros o de las Maravillas.

Primera procesión

El terremoto del 20 de Octubre de 1687 produjo rajaduras y desmoronamientos en la Capilla, pero el sagrado mural quedó incólume, como muestra de los designios divinos. Fue así que Sebastián de Antuñano inicio la procesión con una replica de la imagen, originando así las tradicionales procesiones de octubre del Señor de los Milagros de Nazarenas. En su primer recorrido llegó hasta la Plaza Mayor, al Cabildo limeño, donde recibió en ambos lugares fervorosa pleitesía contando con el acompañamiento de acongojados fieles así como vecinos del lugar. Se tiene la seguridad que aquella replica es la misma que hoy en día nos sigue acompañando en los meses de octubre en su recorrido por la gran Lima.

Fundación del Monasterio

Después del entierro de la madre Antonia Lucia del Espíritu Santo, le sucedió en el cargo la madre Josefa de la Providencia. Bajo su dirección se enfrento a un a situación económica apremiante, recibiendo ayuda de Antuñano y del benefactor José de Lorenzana fiel devoto del Señor de los Milagros cuando la madre Josefa inicio las gestiones encaminadas a conseguir la Real Célula y la Bula Pontificia para poder fundar el Monasterio tuvo que luchar y superar muchas dificultades y contratiempos. Hacia 1718 un caballero llamado Jerónimo Machado fue a visitar a la madre Josefa de la Providencia, acompañado de su esposa e hija y al enterarse que estaba iniciando las gestiones para la fundación se ofreció gentilmente a conseguir la licencia del Rey para la clausura aprovechando su próximo viaje a España y Roma.

La ansiada licencia que se encuentra en el archivo del Monasterio fue concedida por el Monarca Felipe V el día 8 de Febrero de 1720.

Años más tarde la madre Josefa tuvo la oportunidad de conocer al Padre Maestro Juan de Gazitúa de la Orden de los Predicadores, quien se ofreció gentilmente a obtener de su Santidad la Bula respectiva. Estando en Roma inicio las debidas gestiones ante la Santa Sede y el 27 de Agosto de 1727 Su Santidad Benedicto XIII concedió la ansiada Bula. Quedó aprobado entre otras cosas el uso del hábito morado y el característico modo de vestir de las Nazarenas.

Cuando la madre Josefa tuvo en sus manos la Bula Pontificia inicio de inmediato las gestiones necesarias para conseguir la ansiada clausura.

Conseguir está aprobación era considerado por la sufrida madre Josefa como coger el cielo con las manos hasta que por fin el Marqués de Casa Concha redacto la debida solicitud y el 14 de Noviembre 1729 expidió la aprobación el Arzobispado y seis días después el Virrey Marqués de Castelfuerte autorizó como patrono la respectiva fundación.

La Iglesia de Nazarenas

La iglesia reedificada por Sebastián Antuñano y el Monasterio fundado en 1730, sufrieron los estragos del violento sismo del 28 de Octubre de 1746, la construcción de un nuevo templo era necesario. A comienzos de 1766, por decisiva influencia de la Pericholi, ferviente devota del Señor de los Milagros, el XXXI Virrey Don Manuel Amat y Junient, fue a visitar la Iglesia de Nazarenas y al contemplar su lamentable estado, decidió la construcción de un nuevo templo para tan portentosa efigie, se puso de acuerdo con la Madre Priora Grimanesa Josefa de Santo Toribio C.D. y con la Benefactora Doña Maria Fernández de Córdova y Sande, sugiriéndole la idea de despertar los dormidos sentimientos del devoto pueblo limeño.

Contando con el importante apoyo del Virrey, las Madres Nazarenas, repartieron por toda la ciudad una invitación que decía: “…es ya tiempo que está iglesia se edifique y siendo el fondo principal con que debe contar la devoción de este vecindario que juro a este Divino Señor Patrón de la Ciudad contra los temblores que en ella se repiten, a dispuesto una mesa para el Domingo 4 de Mayo en la puerta principal del Colegio de los Desamparados….allí esperaran de su generoso ánimo aquella prueba que le dictare su piedad…”.

Fue con está invitación que al fin las madres Nazarenas después de 20 años del terremoto de 1746 tenían esperanzas de construir un nuevo templo para el Señor de los Milagros.

San Augusto o Gustavo de San Sinforiano

27 de Octubre
San Augusto o
Gustavo de San Sinforiano
Abad

Muerto en Boueges (Cher, Francia) hacia 560, se lo llama también San Agosto o Augustus. Estaba tan tullido, escribe Gregorio de Tours, que se arrastraba sobre el vientre para mendigar. Era paralítico de pies y manos y fue curado milagrosamente por san Martín, consagrando luego su vida a la difusión de la fe y fundando el monasterio de Brives, en Francia.

Con las limosnas que recibía, hizo construir en Brives, cerca de Bourges, una capilla en honor a San Martín, él mismo encontró allí su Curación.
Después de eso dirigió simultáneamente 2 pequeños monasterios: uno en Brives, el otro en Saint-Symphorien, no lejos del primero.

(http://groups.msn.com/VidasSantas/octubre.msn)

San Evaristo

¡Oh!, San Evaristo, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
su amado santo, Papa y Mártir, que, en Roma, presbítero
estimado por vuestros fieles fuisteis, a los cuales os
entregaseis por completo, mostrando a Jesucristo, Dios
y Señor Nuestro. Además, de la Sagrada Escritura, fiel
conocedor, la trasmitíais con talento esmerado, y, os
proyectabais con humildad en el servicio, tanto que, os
resististeis a asumir la dignidad de Papa. Ya, en la silla
de Pedro, atendisteis las necesidades de vuestro rebaño,
la fe, defendiendo contra la de los gnósticos. A vos, se os
reconoce, el establecido haber, las normas a la consagración y
trabajo pastoral de los Obispos y de los diáconos, pues,
mandasteis celebrar públicamente los matrimonios, ocupándoos
de la vida de vuestros fieles a cada nada, tanto que nunca os
descuidasteis de los fieles del África y de Egipto, a quienes,
les escribisteis sendas cartas, de amor y fe llenas. Y, así,
un día, en el tiempo, entregasteis vuestra alma al cielo,
hecho mártir, para coronada ser de luz, como premio justo a
vuestra obra increíble llena de amor, de fe y de esperanza;
¡oh!, San Evaristo, “vivo mártir de la fe y de la esperanza”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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26 de Octubre
San Evaristo
5to Papa y Mártir

Nació por los años 60, de una familia judía asentada en tierras griegas. Recibió educación judía y aprendió en los liceos helénicos.

No se conocen datos de su conversión al cristianismo, pero se le ve ya en Roma como uno de los presbíteros muy estimados por los fieles que, lleno de celo, eleva el nivel de la comunidad de cristianos de la ciudad, entregándose por completo a mostrarle a Jesucristo. Amplio conocedor de la Sagrada Escritura, es docto en la predicación y humilde en el servicio.

Muerto mártir el Papa Anacleto, sucesor de Clemente, la atención se fija en Evaristo. Por humildad se resistió con todas las fuerzas posibles a asumir la dignidad que comportaba tan alto servicio. El día 27 de Julio del año 108 tuvo la Iglesia por Papa a Evaristo.

Atendió cuidadosamente las necesidades del rebaño: Defiende la verdadera fe contra los errores gnósticos. Establece normas que afectan a la consagración y trabajo pastoral de los Obispos y de los diáconos. Manda la celebración pública de los matrimonios. Se ocupa de la vida de los fieles, esbozándose ya una cierta administración territorial, para su mejor atención y gobierno. También escribió cartas a los fieles de Africa y de Egipto.

Murió mártir, siendo Trajano emperador, hacia el 117.

La iglesia del tiempo cada día crece en número, pero está perseguida por las leyes; es silenciosa y fuerte en la fe, oculta y limpia en las obras; vive dentro del Imperio en estado latente, desplegando poco a poco su potencialidad al soplo del Espíritu.

También hoy se celebra a San Darío

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

San Gaudencio

¡Oh!, San Gaudencio, vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo, que, intercedisteis
por San Crisóstomo, durante la persecución
de los cristianos en Constantinopla. A vos, os
recuerdan las gentes de vuestro tiempo, porque
ocupáis en la historia de la antigua literatura
cristiana, un lugar especial, por vuestras
incontables obras, que hablan por sí mismas,
de vuestro amor a Cristo, Dios y Señor Nuestro,
en las tareas de evangelización y conversión.
Os gustaba escribir sermones y homilías, basados
en el “Libro de la Vida”, con estilo, elegante,
fácil y ameno. También, sobre Filastro, su vida
y escritos, que titulasteis “Liber de vita sancti
Philatrii”. Y, que, gracias a vos, conocemos hoy
día. Además se conservan diez sermones y homilías
sobre pasajes de la Biblia, que predicasteis
el día de vuestra consagración, que comprueban
la historia de vos. Y, así luego de gastar vuestra
vida en buena lid, voló vuestra alma al cielo, para
premiada ser con corona de luz eterna, como justo
premio a vuestra entrega de amor, fe y esperanza;
¡oh!, San Gaudencio, “palabra de Dios, que brilla”.

© 2015 Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Octubre
San Gudencio de Brescia
Obispo

San Gaudencio vivió a finales del siglo IV o principios del siglo V ignorándose su patria, la fecha de su nacimiento y aún la historia de sus primeros años. Pero se sabe que después de la muerte del obispo Filastro, ocurrida en el año 387, fue elegido obispo de Brescia y que aunque al principio no quiso aceptar el nombramiento, se vio obligado a ello por el afecto del pueblo y las repetidas instancias de los obispos de la provincia entre los cuales figuraba San Ambrosio.

San Gaudencio mantuvo una gran amistad con el obispo de Milán y fue uno de los latinos enviados a Constantinopla en los años 404 y 405 para interceder a favor de San Crisóstomo durante la persecución.

En la historia de la antigua literatura cristiana ocupa un distinguido lugar San Gaudencio por muchas obras que de él se conservan. Se le deben principalmente las noticias que nos quedan de Filastro, consignadas en un discurso suyo sobre la vida y escritos de este prelado y que suele también titularse Liber de vita sancti Philatrii.

Se conservan también diez sermones y algunas homilías sobre diferentes pasajes de la Biblia entre otras, las que pronunció el día de su consagración, muy interesante para la historia de su vida.

Dupín dice de él en su Nouvelle bibliothèque que su estilo es sencillo pero descuidado, sus alegorías violentas, sus sermones secos, estilo muy poco atractivo y superficial. Pero en cambio, Pablo Galearti afirma que su estilo, aunque sencillo, es elegante, fácil y ameno.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)