Santa Florentina

¡Oh!, Santa Florentina, vos, sois la hija del Dios de la vida, y,
su amada santa, que, hicisteis honor al significado de vuestro
nombre: “ floreciente”. Vuestros padres, a la iglesia, sus hijos
entregaron y, ¡oh!, maravilla, todos como vos, “gloriosos santos”
hechos. Maestra, fuisteis de Isidoro de Sevilla, hermano menor
vuestro, y doctor de la Iglesia universal. Dejasteis, matrimonio
terreno y, os consagrasteis en cuerpo y alma, a la obra de Dios,
en el benedictino monasterio de santa María del Valle. Y, a vuestras
dotes de lideresa, santidad y virtuosismo ejemplar, os eligieron
abadesa. Y, Leandro vuestro hermano escribió un libro: “La institución
de las vírgenes”, donde ésta virtud se resalta, como algo que Cristo,
la exige a quienes, seguirle desean. Esta práctica, la difundisteis
entre vuestras hermanas, para que, a la práctica la llevaran. Y,
llegó el tiempo, como todo en esta vida, en que, vuestra alma voló
al cielo, para, coronada ser, con justicia, con corona de luz,
como premio justo a vuestra grande entrega de amor y fe resuelta;
¡oh!, Santa Florentina, “floreciente de amor y virtudes de Dios”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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20 de Junio
Santa Florentina

Etimológicamente significa “ floreciente”. Viene de la lengua latina. Para Dios eres sagrado, sí, consagrado por la inocencia herida de tu juventud. Si consiguieras escribir a una persona anciana y decirle lo que te quiere, ella rezaría por ti y te confiaría al Espíritu de Dios.

Florentina. Nació en el seno de una familia visigoda en Cartagena, España. Sus padres eran tan fervorosamente cristianos que dieron a la Iglesia sus cuatro hijos, y los cuatro son santos.

Leandro fue el maestro de Florentina tanto en los estudios clásicos como en los sagrados. Y ella fue, a su vez, la maestra de su hermano menor, el gran sabio san Isidoro de Sevilla, doctor de la Iglesia universal. Siempre recordó el día en que vio un enjambre de abejas en la boca de su hermano.

Como joven guapa y culta, todos esperaban que se casara con un joven de su talante. Pero, para asombro de todos, y del chico que la pretendía, dejó todo para consagrarse por entero a las obras de Dios, empezando por consagra su virginidad en el monasterio benedictino de santa María del Valle, al lado de Ecija.

Gracias a sus dotes de gobierno, a su santidad y ejemplaridad para todas las hermanas, la eligieron abadesa. Fue entonces cuando su hermano Leandro le escribió un precioso y profundo libro sobre “La institución de la vírgenes”.

Es una gozada la lectura de este libro porque ensalza la virtud de la virginidad como algo que Cristo exige libremente a quienes quieren seguirle más de cerca.

Murió en el año 633.

“En la montaña el turista viene a buscar un panorama, el pensador encuentra un libro abierto” (V. Hugo).
Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

(http://www.autorescatolicos.org/felipesantossantaflorentina.htm)

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