San Néstor

¡Oh!, San Néstor, vos, sois el hijo del Dios de la vida
y su amado santo que, con estoicismo aceptasteis vuestro
martirio, y no cualquier martirio, sino, el mismo de Nuestro
Señor Jesucristo: crucificado ser. Por ello, quiso Dios,
que, recordado fuerais por siempre, tal y conforme es el
signficado de vuestro nombre. Vivisteis tiempos de persecución
y vos, presuroso, refugio buscasteis para cristianos y
paganos, -menos para vos-. Y, así, salvasteis sus vidas.
Vos, en cambio esperasteis en oración, la hora de vuestro
martirio. El gobernador de convenceros trató, con halagos
y luego con amenazas, de que renegaseis de vuestra fe,
pero vos, os mantuvisteis leal al Señor, y enviado fuisteis
al potro, donde el verdugo os desgarró la piel, pero vos,
impasible permanecisteis y os negasteis a adorar dioses
falsarios, y entonces, os condenó a morir en la cruz. Y,
así, crucificado y todo, exhortabais a los cristianos que
os rodeaban, hasta vuestro último aliento. Os mataron el
cuerpo, pero jamás vuestra alma, que presta voló, a los
brazos del Padre, quien os coronó con corona de luz, como
muy justo premio, a vuestra entrega grande de amor y fe;
¡oh!, San Néstor de Magido, “recuerdo de Cristo, en la Cruz”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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25 de Febrero
San Néstor de Magido
Obispo y Mártir

Martirologio Romano: En Perge, en Pamfilia, pasión de san Néstor, obispo de Magido y mártir, que en tiempo de la persecución bajo el emperador Decio fue condenado por el prefecto de la provincia a ser clavado en una cruz, para que sufriese la misma pena que el Crucificado a quien confesaba (c. 250).

Etimológicamente: Néstor = Aquel que es recordado, es de origen griego.

Polio, gobernador de Panfilia y Frigia durante el reinado de Decio, trató de ganarse el favor del emperador, aplicando cruelmente su edito de persecución contra los cristianos. Néstor, obispo de Magido, gozaba de gran estima entre los cristianos y los paganos, y comprendió que era necesario buscar sitios de refugio para sus fieles. Rehusando a ser oculto, el Obispo esperó tranquilamente su hora de martirio, y cuando se encontraba en oración, oficiales de la justicia fueron en su búsqueda.

Luego de un extenso interrogatorio y amenazas de tortura, el Obispo fue enviado ante el gobernador, en Perga. El gobernador trató de convencer al santo –primero con halagos y luego con amenazas- de que renegara de la religión cristiana, pero Néstor se mantuvo firme en el Señor, siendo enviado al potro, donde el verdugo le desgarraba la piel de los costados con el garfio. Ante la firme negativa del santo de adorar a los paganos, el gobernador lo condenó a morir en la cruz, donde el santo todavía tuvo fuerzas para alentar y exhortar a los cristianos que le rodeaban. Su muerte fue un verdadero triunfo porque cuando el Obispo expiró sus últimas palabras, tanto cristianos como paganos se arrodillaron a orar y alabar a Jesús.

Fuente: ACIprensa.com

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=40916)

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