Santa Inés

Oh, Santa Inés, vos, sois la hija del Dios de la vida y
su amada santa y mártir y, de quien San Ambrosio
habló de vos así: “Se refiere que ella tenía sólo trece
años cuando fue martirizada. Y notemos el poder de la fe
que consigue hacer mártires valientes en tan tierna
edad. Casi no había sitio en tan pequeño cuerpo para
tantas heridas. Se mostró valientísima ante las más
ensangrentadas manos de los verdugos y no se desanimó
cuando oyó arrastrar con estrépito las pesadas cadenas.
Ofreció su cuello a la espada del soldado furioso. Llevada
contra su voluntad ante el altar de los ídolos, levantó
sus manos puras hacia Jesucristo orando, y desde el
fondo de la hoguera hizo el signo de la cruz, señal de la
victoria de Jesucristo. Presentó sus manos y su cuello
ante las argollas de hierro, pero era tan pequeña que
aquellos hierros no lograban atarla. Todos lloraban menos
ella. Las gentes admiraban la generosidad con la cual
brindaba al Señor una vida que apenas estaba empezando
a vivir. Estaban todos asombrados de que a tan corta edad
pudiera ser ya tan valerosa mártir en honor de la Divinidad.
Cuántas amenazas empleó el tirano para persuadirla. Cuántos
halagos para alejarla de su religión. Mas ella respondía:
La esposa injuria a su esposo si acepta el amor de otros
pretendientes. Únicamente será mi esposo el que primero
me eligió, Jesucristo. ¿Por qué tardas tanto verdugo? Perezca
este cuerpo que no quiero sea de ojos que no deseo
complacer. Llegado el momento del martirio. Reza. Inclina
la cabeza. Hubierais visto temblar el verdugo lleno de miedo,
como si fuera él quien estuviera condenado a muerte. Su
mano tiembla. Palidece ante el horror que va a ejecutar,
en tanto que la jovencita mira sin temor la llegada de su
propia muerte. He aquí dos triunfos a un mismo tiempo para
una misma niña: la pureza y el martirio”. El hijo del alcalde
de Roma os pretendía y a él le dijisteis: “He sido solicitada
por otro Amante. Yo amo a Cristo. Seré la esposa de Aquel
cuya Madre es Virgen; lo amaré y seguiré siendo casta”. Y,
éste fue vuestro delito. Os quitaron vuestra terrena vida,
pero, ganasteis, la eternidad como premio a vuestra entrega.
Mártir de la virginidad y Santa Patrona de las jóvenes vírgenes;
oh, Santa Inés, “santo amor y pureza del Amor a Dios”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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21 de Enero
Santa Inés
Mártir

San Ambrosio en una de sus homilías habló de Santa Inés como un personaje muy conocido de las gentes de aquel tiempo. Recuerda que su nombre viene de Agnus, y significa «pura”.

Y añade el santo: «Se refiere que ella tenía sólo trece años cuando fue martirizada. Y notemos el poder de la fe que consigue hacer mártires valientes en tan tierna edad. Casi no había sitio en tan pequeño cuerpo para tantas heridas. Se mostró valientísima ante las más ensangrentadas manos de los verdugos y no se desanimó cuando oyó arrastrar con estrépito las pesadas cadenas. Ofreció su cuello a la espada del soldado furioso. Llevada contra su voluntad ante el altar de los ídolos, levantó sus manos puras hacia Jesucristo orando, y desde el fondo de la hoguera hizo el signo de la cruz, señal de la victoria de Jesucristo. Presentó sus manos y su cuello ante las argollas de hierro, pero era tan pequeña que aquellos hierros no lograban atarla. Todos lloraban menos ella. Las gentes admiraban la generosidad con la cual brindaba al Señor una vida que apenas estaba empezando a vivir.

Estaban todos asombrados de que a tan corta edad pudiera ser ya tan valerosa mártir en honor de la Divinidad. Cuántas amenazas empleó el tirano para persuadirla. Cuántos halagos para alejarla de su religión. Mas ella respondía: La esposa injuria a su esposo si acepta el amor de otros pretendientes. Únicamente será mi esposo el que primero me eligió, Jesucristo. ¿Por qué tardas tanto verdugo? Perezca este cuerpo que no quiero sea de ojos que no deseo complacer. Llegado el momento del martirio. Reza. Inclina la cabeza. Hubierais visto temblar el verdugo lleno de miedo, como si fuera él quien estuviera condenado a muerte. Su mano tiembla. Palidece ante el horror que va a ejecutar, en tanto que la jovencita mira sin temor la llegada de su propia muerte. H aquí dos triunfos a un mismo tiempo para una misma niña: la pureza y el martirio”.

Era de la noble familia romana Clodia. Nació cerca del año 290. Recibió muy buena educación cristiana y se consagró a Cristo con voto de virginidad.

Volviendo un día del colegio, la niña se encontró con el hijo del alcalde de Roma, el cual se enamoró de ella y le prometió grandes regalos a cambio de la promesa de matrimonio. Ella respondió: «He sido solicitada por otro Amante. Yo amo a Cristo. Seré la esposa de Aquel cuya Madre es Virgen; lo amaré y seguiré siendo casta”.

El hijo recurre a su padre, el alcalde. Este la hace apresar. La amenazan con las llamas si no reniega de su religión pero no teme a las llamas. Entonces la condenan a morir degollada. Sus padres recogen el cadáver. La sepultan en el sepulcro paterno. Pocos días después su hermana Emerenciana cae martirizada a pedradas por estar rezando junto al sepulcro.

«Con mínimas fuerzas superó grandes peligros”, dice San Dámaso en su epitafio. Todos los historiadores coinciden en proclamarla mártir de la virginidad. Es patrona de las jóvenes que desean conservar la pureza. Cada año, el 21 de enero, día de Santa Inés, se bendicen los corderos con cuya lana se tejen los «palios”, o sea el distintivo de los arzobispos.

En este tiempo de materialismo sea ella un modelo de castidad para la juventud. La liturgia la presenta como modelo de los éxitos que logra alcanzar una persona cuando tiene una gran fe. La fe en Dios y en la eternidad lleva al heroísmo.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Inés.htm)

San Fabián y San Sebastián

Oh, San Fabián, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
y su amado santo y elegido por Él, cuando, en forma
de paloma se posó, sobre vos, antes de sacerdote santo
ser. San Cipriano, de vos, dijo: “Fue un hombre muy
santo, y la gloria de su martirio correspondió a la gran
pureza de su vida”. Decio, os mandó matar, pero jamás
supo, que vuestra alma, al cielo iría, para coronada
ser de luz, como justo premio, a vuestra entrega de amor,
oh, San Fabián, “Papa y mártir por el amor a Cristo”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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20 de Enero
San Fabián
Sumo Pontífice (250)

Fue Sumo Pontífice del año 236 al 250, por 14 años. El historiador Eusebio cuenta que al morir el Papa San Antero, el clero de Roma se reunió junto con los fieles creyentes, para elegir al nuevo Papa, y que estando allí reunidos, vieron descender una paloma sobre la cabeza de Fabián. No habían pensado elegirlo a él porque todavía no era sacerdote. Pero ante esta señal, lo eligieron, y fue ordenado sacerdote y consagrado obispo.

San Cipriano dijo de él: «Fue un hombre muy santo, y la gloria de su martirio correspondió a la gran pureza de su vida”. El emperador Decio ordenó en el 250 una terrible persecución contra los cristianos y al primero que mandó matar fue al Papa San Fabián.

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Oh, San Sebastián, vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo, aquél hombre, que,
soldado hecho, que, persistiendo en la fe de
Cristo, por Él y en Él, el martirio decidisteis
aceptando, las flechas que os dirigieron sobre
vuestro cuerpo que os mataron, más, jamás, vuestra
alma, que goza hoy, con justicia divina de las
riquezas del prometido cielo por Aquél, que todo
lo ve. Ganasteis esa estancia, por vuestro amor,
entrega y vuestra ayuda y defensa de los cristianos
del tiempo aquél y que, hasta hoy, os recuerdan.
Santo Patrono, de los soldados arqueros y atletas;
oh, San Sebastián, “luz venerable del amor a Cristo”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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20 de Enero
San Sebastián
Soldado mártir
Año 300

Se dice de él que entró a la vida militar para poder ayudar a los cristianos que estaban prisioneros. Una vez un mártir estaba para desanimarse a causa de las lágrimas de sus familiares, pero el militar Sebastián lo animó a ofrecer su vida por Jesucristo, y así aquel creyente obtuvo el glorioso martirio.

Dicen los antiguos documentos que Sebastián era Capitán de la Guardia en el Palacio Imperial en Roma, y aprovechaba ese cargo para ayudar lo más posible a los cristianos perseguidos.

Pero un día lo denunciaron ante el emperador por ser cristiano. Maximino lo llamó y lo puso ante la siguiente disyuntiva: o dejar de ser cristiano y entonces ser ascendido en el ejército, o si persistía en seguir creyendo en Cristo ser degradado de sus cargos y ser atravesado a flechazos. Sebastián declaró que sería seguidor de Cristo hasta el último momento de su vida, y entonces por orden del emperador fue atravesado a flechazos.

En Roma le levantaron desde muy antiguos tiempos una basílica en su honor. Ha sido invocado por muchos siglos como su Patrono contra las flechas envenenadas y para librarse de plagas y enfermedades. San Ambrosio pronunció hermosos sermones acerca de San Sabastián. Es patrono de los arqueros, los soldados y los atletas. El nombre «Sebastián” significa: «Digno de respeto. Venerable”.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Fabian_Sebastian.htm)

San Mario

Oh, San Mario, vos, sois el hijo del Dios de la vida,
su amado santo y mártir, y, que, os constituisteis,
en ejemplo de cristianas familias, y, aunque de estirpe
persa, dejasteis vuestra tierra y a Roma, os dirigisteis
para, los sepulcros visitar de los mártires y, a los
cristianos en la prisión, consuelo dar. Vos, a cientos
de cristianos mártires sepultasteis y, siendo sorprendido,
fuisteis llevado ante el tribunal y obligado a adorar
paganos dioses, cosa tal a la que, os negasteis, y así,
decapitado con vuestra santa familia fuisteis. Claro,
vuestros verdugos, os privaron del cuerpo, pero, nunca
jamás, de vuestras almas, que volaron hacia la casa
del Padre, quien, os coronó, con corona de luz, como
premio a vuestra grande e increíble entrega de amor y fe;
oh, San Mario, “vivo ejemplo de familia llena de Cristo”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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19 de Enero
San Mario
Mártir

Martirologio Romano: En la vía Cornelia, en el decimotercer miliario antes de Roma, en el cementerio de Ninfa, santos Mario, Marta, Audifax y Abaco, mártires (c. s. IV).

Etimología Mario: propio de la gente que pensaba decendía del dios Marte, es de origen latino.

Marta = señora, es de origen arameo.

Ejemplo de familias cristianas, San Mario, su mujer Marta y sus dos hijos, Abaco y Audifax, de la nobleza persa, dejaron su tierra y se dirigieron a Roma, para visitar los sepulcros de los mártires y consolar a los cristianos que sufrían en la prisión.

Con la ayuda de un sacerdote, pudieron dar cristiana sepultura a 260 mártires, cuyos cuerpos estaban decapitados y permanecían en el campo expuestos a las inclemencias del tiempo. Pero mientras realizaban su buena obra, fueron sorprendidos por las autoridades romanas y llevados ante tribunal. El prefecto Flaviano y el gobernador Marciano, habrían realizado el interrogatorio.

Durante el imperio de Decio, éste había ordenado que aquellos que fueran sospechosos de ser cristianos, para no ser condenados a muerte debían hacer un acto de adhesión al culto pagano como adorar la estatua del emperador, o quemar un gramo de incienso ante la estatua de algún Dios. Por supuesto, Mario y su familia no aceptaron tal cosa y fueron decapitados.

Se les dio sepultura en un campo donde luego se edificó una iglesia, meta de innumerables peregrinaciones durante la Edad Media.

Pidamos por su intercesión que nos dé el Señor gozar de la paz en esta tierra y encontrar luego la alegría en la vida eterna.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=40245)

Niña filipina conmueve al Papa: “¿Por qué Dios deja que niñas se vuelvan prostitutas?”

Niña filipina conmueve al papa: “¿Por qué Dios deja que niñas se vuelvan prostitutas?”

Escrito por Agencias
enero 18, 2015

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Durante una audiencia en Filipinas el papa Francisco se conmovió al abrazar a una niña abandonada que le preguntó envuelta en lágrimas por qué Dios permite que las niñas caigan en las redes de la prostitución.

“Hay muchos niños rechazados por sus padres, hay muchos que se convierten en víctimas y les pasan muchas cosas horribles, como la droga o la prostitución. ¿Por qué Dios permite que pasen estas cosas, aunque no sea culpa de los niños? Y, ¿por qué hay tan pocas personas que nos ayuden?”, le preguntó Gljzelle Palomar, de 12 años, al papa.

Emocionado, el Sumo Pontífice comentó que ella era la única que había hecho una pregunta “para la cual no hay una respuesta”, no pudiendo siquiera expresarlo en palabras “sino en lágrimas”, dijo Francisco, que pidió compasión por los marginados.

Al mismo tiempo, el papa instó a los hombres a no ser machistas y a escuchar a las mujeres, ya que -dijo- tienen “mucho que decirnos”. “A veces somos demasiado machistas y no dejamos lugar a la mujer, pero la mujer es capaz de ver las cosas con ojos diferentes a los de los hombres”, expresó el Sumo Pontífice ante decenas de miles de jóvenes en la Universidad Santo Tomas de Manila.

Francisco lamentó la “demasiado poca” presencia de mujeres en la ceremonia y aseguró que “las mujeres tienen mucho que decirnos en la sociedad de hoy”. A su juicio, “la mujer es capaz de hacer preguntas que los hombres no logran entender”.

(http://elimpulso.com/articulo/nina-filipina-conmueve-al-papa-por-que-dios-deja-que-ninas-se-vuelvan-prostitutas#)

Santa Prisca

Oh, Santa Prisca, vos sois la hija del Dios de la vida
y su amada santa, y que en vez alguna, San Pablo os
agradeció el haber puesto en peligro vuestra vida, para
defender la del Apóstol: “Saludad a Prisca y Aquila, mis
cooperadores en Cristo Jesús, los cuales para salvar mi
vida expusieron su cabeza”. Vuestros captores no tuvieron
consideración alguna, de lo niña que aún erais y el juez,
creyó que erais fácil de convenceros y que apostataseis,
y os sugirió que hicierais una ofrenda ante Apolo, poniendo
unos granos de incienso en el fuego y así, todo el proceso
contra vos, concluiría. Pero, vos, iluminada por el Espíritu
Santo, respondisteis a viva voz: “Yo sólo soy de Jesucristo”.
Y, casi de inmediato fuisteis llevada a cárcel para que
pudieseis meditar y cambiaseis. De nada sirvieron todas las
formas en que abogaron por vos, y terminasteis vuestra
corta vida, con la cabeza cortada, entregando vuestra santa
alma a Dios, quien os coronó con corona de luz, como justo
premio a vuestro grande amor. Y, quedan de vos, vuestras
santas reliquias en la iglesia a la que vos, le dais vuestro
nombre y la mención imperecedera que hacen de vuestra vida,
el martirologio de San Gregorio y en el martirologio romano;
oh; Santa Prisca, “amor a Cristo, más allá de la muerte”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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18 de Enero
Santa Prisca
Virgen y Mártir
Roma, 54

En la literatura neotestamentaria ya aparecen los nombres de Prisca y Priscila. Alguna vez agradece San Pablo la entereza de alguna de ellas que puso su vida en peligro por defender la del Apóstol. Con respecto al martirio de Prisca se entremezcla en el relato, como veremos, la verdad y la ficción, la historia y la fábula.

Ha nacido en Roma y tiene 13 años. Aún no ha dejado de ser una niña. Es de una familia ilustre. El juez la ha recibido como cristiana descubierta y al verla tan niña piensa que es fácil convencerla para que se convierta y apostate. Ante el templo de Apolo le hace la sugerencia de ofrecer el sacrificio poniendo unos granos de incienso en el fuego y todo el proceso habrá concluído. “Yo sólo soy de Jesucristo” sale de sus labios con el suave timbre de voz de doncella y con la firmeza de un curtido soldado.

En la cárcel la ponen para que medite y haga el cambio. Corren los tiempos de Claudio.El juez está ahora en un apuro; es tan impopular ejecutar a una joven y tan difícil asimilar perder la partida con quien tiene tan pocos años… Siempre habrá intercesores, mediadores ante el juez y Prisca que está anclada en su decisión y va in crescendo su voluntad de ser fiel.

Vienen conocidos llenos de misericordia, prudentes llenos de compasión, amigos de la paz que rechazan la violencia; todos ellos intentan bajarla de su propósito; le hablan de la felicidad que le espera en la vida que sólo está empezando, le proponen una existencia plagada de deleites, afirman sin rubor su belleza, restan importancia al asunto del incienso e intentan suavizar la situación. Son los mediocres de turno, los que se muestran como son por carencia de ideales; todo es falso en su vida menos lo práctico que les reporta utilidad. Pero todo es inútil.

Prisca termina su corta vida con la cabeza cortada fuera de la ciudad. Fue enterrada en Via Ostia el 18 de Enero. Sus reliquias se conservan en Roma en la iglesia a la que da nombre. La menciona en su lista el martirologio de San Gregorio y el martirologio romano.

¡Qué más dan los adornos posibles que la leyenda acumula en los siglos sobre los detalles de su proceso y muerte! Que importa si hubo o no morbo en el forzado proceso de reducción; si fue una o tres veces la que estuvo en la cárcel; si su carne fue quemada con grasa derretida; si su cuerpo fue o no rasgado con uñas de acero, ni si los azotes fueron emplomados o no; si el fuego llegó a quemarla o se libró de modo milagroso. Ni siquiera interesa el león que se volvió manso en el anfiteatro y le lamió las manos y los pies. No importa el tormento del hambre, ni tampoco los huesos descoyuntados. Sólo resalta en la historia la actitud altamente llamativa, decidida, de enamorada que mantiene hasta la muerte una muchacha tan madura que pospone el triunfo de su vida a la fidelidad a su Cristo, a su Dios.

Autor: Archidiócesis de Madrid

(http://www.mercaba.org/SANTORAL/Vida/01/01-18_PRISCA.htm)

San Antonio Abad

Oh, San Antonio Abad, vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo, el hombre aquél, que
hicisteis honor al significado de vuestro santo
nombre: “floreciente”. Así, os describe vuestro
discípulo y admirador, san Atanasio. Un día vos,
os conmovisteis por las palabras de Jesús, en la
eucaristía, quien dijo: “Si queréis ser perfecto,
id y vended todo lo que tenéis y dadlo a los pobres”.
Y, así, lo hicisteis, llevando una vida, apartada
del mundo y afincada entre sepulcros del desierto,
proclamando la eterna victoria de la resurrección
de la vida. Y, la vuestra con su ejemplo, se propagó
pronto y muchos hombres, os siguieron y encontraron
oración y trabajo en vuestro monasterio, donde
fuisteis, amoroso padre de vuestros monjes, a viva
imagen de Dios y de vuestro santo bautismo. Aunque
no fuisteis hombre de estudios, demostrasteis
con vuestra monástica vida, lo esencial de ella,
es decir, una vida bautismal riquísima y despojada
de aditamentos superfluos y vanos. Y, Dios, al final
de vuestra vida, os premió, coronándoos con corona
de luz eterna, como premio justo a vuestro amor;
oh, San Antonio Abad, “floreciente en amor de Dios”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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17 de enero
San Antonio
Abad

Conocemos la vida del abad Antonio, cuyo nombre significa “floreciente” y al que la tradición llama el Grande, principalmente a través de la biografía redactada por su discípulo y admirador, san Atanasio, a fines del siglo IV.

Este escrito, fiel a los estilos literarios de la época y ateniéndose a las concepciones entonces vigentes acerca de la espiritualidad, subraya en la vida de Antonio -más allá de los datos maravillosos- la permanente entrega a Dios en un género de consagración del cual él no es históricamente el primero, pero sí el prototipo, y esto no sólo por la inmensa influencia de la obrita de Atanasio.

En su juventud, Antonio, que era egipcio e hijo de acaudalados campesinos, se sintió conmovido por las palabras de Jesús, que le llegaron en el marco de una celebración eucarística: “Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres…”.

Así lo hizo el rico heredero, reservando sólo parte para una hermana, a la que entregó, parece, al cuidado de unas vírgenes consagradas.

Llevó inicialmente vida apartada en su propia aldea, pero pronto se marchó al desierto, adiestrándose en las prácticas eremíticas junto a un cierto Pablo, anciano experto en la vida solitaria.

En su busca de soledad y persiguiendo el desarrollo de su experiencia, llegó a fijar su residencia entre unas antiguas tumbas. ¿Por qué esta elección?. Era un gesto profético, liberador. Los hombres de su tiempo -como los de nuestros días – temían desmesuradamente a los cementerios, que creían poblados de demonios. La presencia de Antonio entre los abandonados sepulcros era un claro mentís a tales supersticiones y proclamaba, a su manera, el triunfo de la resurrección. Todo -aún los lugares que más espantan a la naturaleza humana – es de Dios, que en Cristo lo ha redimido todo; la fe descubre siempre nuevas fronteras donde extender la salvación.

Pronto la fama de su ascetismo se propagó y se le unieron muchos fervorosos imitadores, a los que organizó en comunidades de oración y trabajo. Dejando sin embargo esta exitosa obra, se retiró a una soledad más estricta en pos de una caravana de beduinos que se internaba en el desierto.

No sin nuevos esfuerzos y desprendimientos personales, alcanzó la cumbre de sus dones carismáticos, logrando conciliar el ideal de la vida solitaria con la dirección de un monasterio cercano, e incluso viajando a Alejandría para terciar en las interminables controversias arriano-católicas que signaron su siglo.

Sobre todo, Antonio, fue padre de monjes, demostrando en sí mismo la fecundidad del Espíritu. Una multisecular colección de anécdotas, conocidas como “apotegmas” o breves ocurrencias que nos ha legado la tradición, lo revela poseedor de una espiritualidad incisiva, casi intuitiva, pero siempre genial, desnuda como el desierto que es su marco y sobre todo implacablemente fiel a la sustancia de la revelación evangélica. Se conservan algunas de sus cartas, cuyas ideas principales confirman las que Atanasio le atribuye en su “Vida”.

Antonio murió muy anciano, hace el año 356, en las laderas del monte Colzim, próximo al mar Rojo; al ignorarse la fecha de su nacimiento, se le ha adjudicado una improbable longevidad, aunque ciertamente alcanzó una edad muy avanzada.

La figura del abad delineó casi definitivamente el ideal monástico que perseguirían muchos fieles de los primeros siglos. No siendo hombre de estudios, no obstante, demostró con su vida lo esencial de la vida monástica, que intenta ser precisamente una esencialización de la práctica cristiana: una vida bautismal despojada de cualquier aditamento.

Para nosotros, Antonio encierra un mensaje aún válido y actualísimo: el monacato del desierto continúa siendo un desafío: el del seguimiento extremo de Cristo, el de la confianza irrestricta en el poder del Espíritu de Dios.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Antonio_Abad.htm)

San Marcelo, Papa

Oh, San Marcelo, vos sois el hijo del Dios de la vida,
que honor hicisteis al significado de vuestro nombre :
“guerrero”, porque enfrentasteis la persecución terrible
de Diocleciano, animando a los fieles a unidos permanecer
al cristianismo, aunque los martirizaran, porque Dios
en la hora justa, premiaría a sus hijos con la eternidad
de la vida. En medio de todo, la Iglesia reorganizasteis,
y aunque Magencio, emperador os desterró, vos seguisteis
a Dios celebrando clandestinamente en casa de Lucina,
vuestra fiel sierva, hasta el día aquél, en que entregasteis
vuestra alma al Padre, para coronada ser, con corona
de eterna luz, como premio a vuestro amor y fidelidad.
Quedan de vos, como vivo recuerdo la casa de Lucina,
vuestra fiel sierva, toda en Templo convertida, y que,
vuestro santo nombre lleva: “Templo de San Marcelo”;
oh, San Marcelo Papa y “guerrero del Dios de la vida”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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16 de Enero
San Marcelo
Papa

En la serie de los Pontífices (que hasta 1994 ya eran 265) el Papa Marcelo ocupa el puesto número 30. Fue Pontífice por un año: del 308 al 309. El nombre “Marcelo” significa: “Guerrero”. Era uno de los más valientes sacerdotes de Roma en la terrible persecución de Diocleciano en los años 303 al 305.

Animaba a todos a permanecer fieles al cristianismo aunque los martirizaran. Elegido Sumo Pontífice se dedicó a reorganizar la Iglesia que estaba muy desorganizada porque ya hacía 4 años que había muerto el último Pontífice, San Marcelino. Era un hombre de carácter enérgico, aunque moderado, y se dedicó a volver a edificar los templos destruidos en la anterior persecución.

Dividió Roma en 25 sectores y al frente de cada uno nombró a un Presbítero (o párroco). Construyó un nuevo cementerio que llegó a ser muy famoso y se llamó “Cementerio del Papa Marcelo”. Muchos cristianos habían renegado de la fe, por miedo en la última persecución, pero deseaban volver otra vez a pertenecer a la Iglesia.

Unos (los rigoristas) decían que nunca más se les debía volver a aceptar. Otros (los manguianchos) decían que había que admitirlos sin más ni más otra vez a la religión. Pero el Papa Marcelo, apoyado por los mejores sabios de la Iglesia, decretó que había que seguir un término medio: sí aceptarlos otra vez en la religión si pedían ser aceptados, pero no admitirlos sin más ni más, sino exigirles antes que hicieran algunas penitencias por haber renegado de la fe, por miedo, en la persecución.

Muchos aceptaron la decisión del Pontífice, pero algunos, los más perezosos para hacer penitencias, promovieron tumultos contra él. Y uno de ellos, apóstata y renegado, lo acusó ante el emperador Majencio, el cual, abusando de su poder que no le permitía inmiscuirse en los asuntos internos de la religión, decretó que Marcelo quedaba expulsado de Roma. Era una expulsión injusta porque él no estaba siendo demasiado riguroso sino que estaba manteniendo en la Iglesia la necesaria disciplina, porque si al que a la primera persecución ya reniega de la fe se le admite sin más ni más, se llega a convertir la religión en un juego de niños.

El Papa San Dámaso escribió medio siglo después el epitafio del Papa Marcelo y dice allí que fue expulsado por haber sido acusado injustamente por un renegado. El “Libro Pontifical”, un libro sumamente antiguo, afirma que en vez de irse al destierro, Marcelo se escondió en la casa de una señora muy noble, llamada Lucina, y que desde allí siguió dirigiendo a los cristianos y que así aquella casa se convirtió en un verdadero templo, porque allí celebraba el Pontífice cada día.

Un Martirologio (o libro que narra historias de mártires) redactado en el siglo quinto, dice que el emperador descubrió dónde estaba escondido Marcelo e hizo trasladar allá sus mulas y caballos y lo obligó a dedicarse a asear esa enorme pesebrera, y que agotado de tan duros trabajos falleció el Pontífice en el año 309. La casa de Lucina fue convertida después en “Templo de San Marcelo” y es uno de los templos de Roma que tiene por titular a un Cardenal.

Señor Dios: concédenos la gracia de no renegar jamás de nuestras creencias cristianas, y haz que te ofrezcamos las debidas penitencias por nuestros pecados. Amen.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Marcelo_papa.htm)

San Mauro

Oh, San Mauro, vos sois el hijo del Dios de la vida
y su amado santo, y que tuvisteis la dicha de educado
ser, por San Benito, y que después feliz, a su orden
ingresasteis llegando a ser Abad y fundador de muchos
monasterios en Francia. Con justa razón os llamaban
Taumaturgo por la anécdota del estanque con el niño
Plácido, la curación de los menesterosos y sus relaciones
con el conde Gaidulfo, enemigo de los monjes franceses.
Vuestro espíritu de penitencia, a imitación de vuestro
mentor, os impulsa a retiraros a bien morir, entregando
vuestra alma a Dios, quien, en su infinito amor os coronó
con corona de luz, como premio a vuestra entrega de amor.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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15 de Enero
San Mauro
Abad

Martirologio Romano: En Glanfeuil, junto al río Loire, en el territorio de Anjou, de la Galia (hoy Francia), san Mauro, abad (s. VI/VII).

Etimología: Aquel que procede de Mauritania, es de origien latino.
Nació en Roma de una familia lustre el año 511. Se educa desde su adolescencia bajo la dirección de S. Benito, llegando a ingresar en su orden donde llega a ser Abad y fundador de muchos monasterios en Francia.

Taumaturgo por el episodio del estanque con el niño Plácido, la curación de los menesterosos y sus relaciones con el conde Gaidulfo, enemigo funesto de los monjes franceses. Su gran espíritu de penitencia le impulsa a retirarse a bien morir. Entrega su alma a Dios el 15 de enero del 583.

Al no constar el tiempo en que llegaron sus reliquias a Extremadura, sólo se puede afirmar ser muy antigua su veneración. El Sínodo diocesano de 1501 se expresa en estos términos: “Y así mismo, mandamos que en el lugar de Almendral se denuncie por fiesta de guardar el día de santo Mauro, por cuanto allí está el cuerpo”. El Arcipreste de Santa Justa en Toledo, Julián Pérez llega a firmar que en 1130 ya se celebraba su memoria en Almendral según costumbres de muchos años antes, que en opinión de Solano de Figueroa sería a final de la monarquía goda, opinión no compartida hoy.

Cuando él es visitador general del Obispado en 1658 indaga sobre el asunto y recoge la tradición de que los benedictinos fueron sus portadores, aunque no hay papeles de bulas pontificias que lo acrediten debido a la desaparición de documentos por un incendio.

Fueron trasladadas dichas reliquias a la Catedral por el Obispo benedictino de Badajoz D. Fray José de la Zerda el 1643, continuando parte en Almendral, como lo fuera en Fosano, Montecasino y Marsella. La guerra con Portugal, que comenzó el 1640, obligó a dicho traslado por los motivos de seguridad. El 8 de Abril de 1668 ordena al cabildo entregar el cuerpo de San Mauro a la villa de Almendral. La entrega la hacen el 29 del mismo mes, los capitulares Juan Rebolero y Pedro Lepe. Quedó una reliquia en la Seo de la catedral, encargándosele a Solano de Figueroa la depositara en el relicario.

La Iglesia y obispado de Badajoz celebraba el 15 de Enero al Santo Abad.

(http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=647)

San Félix de Nola

Oh, San Félix de Nola, vos, sois el hijo del Dios
de la vida, y su amado santo y que, con amor os
obrazasteis a la cruz de Cristo, para su soldado
ser. Y, grande debió ser vuestra obra, para que,
a vos os rindieran homenajes otros santos. Y, así,
encadenaron vuestro cuerpo, pero, vuestro espíritu
libre, fue siempre para la obra y la oración. Y,
mientras Máximo, vuestro Obispo en las montañas
refugiado estaba, hambre, frío, dolor y tristeza
padecía, y, vos, caridad y lealtad le demostrasteis,
socorriéndole, sorteando graves peligros y riesgos,
de la persecución de vuestro tiempo. Tamaña fue
vuestra humildad, que os negasteis a reemplazar
a Máximo y, preferisteis quedaros como Presbítero
y continuar evangelizando a vuestra grey. Y, así,
entregasteis vuestra alma al Padre, luego de haberla
gastado en buena lid, para corona de eterna de luz
recibir, como premio a vuestra entrega de amor;
oh, San Félix de Nola, “siervo feliz del Señor”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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14 de enero
San Felix de Nola
Mártir

Señor Dios, Rey Omnipotente: tú que le permitiste a tu mártir San Félix conseguir favores tan maravillosos para sí y para sus devotos, haz que nuestra fe sea también tan grande que consigamos maravillosas intervenciones tuyas en favor nuestro y en favor de los que necesitan la ayuda de nuestra oración. Amen.

Nola es una pequeña y antiquísima ciudad, situada a unos 20 kilómetros de Nápoles. Allí vio la luz san Félix, cuyo nombre significa “feliz”, en el siglo III. Su padre Hermias era sirio, de profesión militar. Nuestro santo, en cambio, prefirió ser soldado de Cristo.

Poco sabemos de su infancia y juventud. Padeció las terribles persecuciones desatadas por Decio y por Valeriano. Por estas circunstancias carecemos de actas que hubieran podido proporcionar noticias precisas. Los rasgos más exactos que conocemos a través de san Paulino, poeta y obispo de Nola, quien escribió su biografía a fines del siglo IV y lo tuvo como santo protector. También escribieron sobre él Beda, san Agustín y Gregorio Turonense. El papa san Dámaso le dedicó un poema.

Para destruir la Iglesia, el emperador Decio ordenó prender y procesar principalmente a los obispos, presbíteros y diáconos. Gobernaba entonces la grey de Nola el obispo Máximo, cargado de años, quien se refugió en las montañas de los Apeninos. Félix, que era presbítero, se quedó en la ciudad para vigilar y proteger a los fieles.

No duró mucho tiempo la seguridad de Félix, pues Nola era una pequeña ciudad donde todos se conocían y él no disimuló su condición de cristiano. Arrestado y conducido a la cárcel, lo ataron con cadenas, y así permaneció durante meses. Por su parte, en las montañas, el obispo Máximo padecía hambre, frío, tristeza y dolor.

Félix fue un ejemplo de devoción al obispo. Socorrió a Máximo corriendo gravísimos riesgos y compartió con él la dura experiencia de la persecución.

Habiendo escapado de la furia desatada por Decio, Félix se vio nuevamente amenazado, junto con toda su comunidad, por las disposiciones que contra los cristianos dictó el emperador Valeriano, entre los años 256 y 257.

Al morir Máximo quisieron forzar a Félix a ocupar la silla episcopal, pero él rehusó tal dignidad, prefiriendo continuar como presbítero su misión evangelizadora. Murió el 14 de enero, se cree que del año 260. Fue enterrado en Nola y su sepulcro se convirtió en lugar de peregrinación. En Roma le fue consagrada una basílica.

Los campesinos de su tierra invocan a san Félix de Nola como protector de los ganados. San Gregorio de Tours ha escrito sobre los numerosos milagros operados junto a su tumba.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Felix_de_Nola.htm)

San Hilario de Poitiers

Oh, San Hilario, vos, sois el hijo del Dios
de la vida y su amado santo e ilustre defensor
de la fe en vuestro tiempo. Aquél que, con
el verbo y la palabra esclarecer lograsteis,
la vana pretensión, que socavar intentaban
los cimientos de luz, que reposaban a vos gracias,
más fuertes y prístinos por los siglos de los
siglos. Y, todo por la gloria de Aquél que todo
lo ve, el Dios eterno. Vos, sosteníais la unidad
de las Tres Personas distintas y un solo Dios,
y que, el Verbo, Hombre se había hecho, para
nuestra salvación. Entonces, Constancio emperador,
parte tomó de la arriana herejía, y os desterró
a Frigia y desde allí, decíais: “Permanezcamos
siempre en el destierro, con tal que se predique
la verdad”. Vos, nos legasteis vuestro “Tratado
de los Sínodos” y los doce libros Sobre la Trinidad,
vuestra obra maestra. Pero, todo mal, su fin
tiene, y volvisteis a Poitiers, recibido siendo
por los católicos, listo para realizar vuestra
labor de exégesis. Y, así, compusisteis también
himnos y os atribuyeron con razón el “Gloria in
excelsis”, y además el primero en introducir
los cánticos en las iglesias de Occidente. Y,
por vuestro profundo amor a ella, y su defensa,
os llaman el “Atanasio de Occidente”. Hoy, corona
de luz, lucís como premio a vuestra entrega de amor;
Oh, San Hilario de Poitiers, “sonrisa de Dios”.

© 2015 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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13 de enero
San Hilario de Poitiers
Obispo y doctor de la Iglesia

Su nombre significa “sonriente”, nació en Poitiers, Francia, hacia el año 315. Sus padres eran nobles, pero gentiles. Ávido de saber, cultivó las letras y la filosofía. Después dio con los libros sagrados, y el Evangelio de San Juan iluminó su espíritu. En el año 345 recibió el bautismo. Desde entonces vivió con tanta honestidad y virtud que, al fallecer el obispo de Poitiers, fue escogido para ocupar aquella sede. Era el año 350.

El siglo en que vivió Hilario estaba convulsionado por contiendas dogmáticas, sobre todo por la herejía arriana, que afirmaba que el Verbo no era Dios, sino sólo la primera de las criaturas creadas por Dios. Hilario sostenía, de acuerdo con la ortodoxia, la unidad de las tres personas, y que el Verbo divino se había hecho hombre para convertir en hijos de Dios a los que lo recibiesen. Los seguidores de Arrio consiguieron que el emperador Constancio, inficionado de la herejía, desterrase a Hilario a Frigia, provincia romana de Asia, situada en la extremidad del Imperio. Hacia allí se dirigió a fines del 356.

Durante cuatro años recorrió las ciudades de Oriente, discutiendo. “Permanezcamos siempre en el destierro -repetía- con tal que se predique la verdad”. Al mismo tiempo enviaba a Occidente su tratado de los Sínodos y en 359 los doce libros Sobre la Trinidad, que se consideraba su mejor obra.

Llamado por una orden general del emperador, asistió al concilio que se realizó en Seleucia de Isauria, ciudad del Asia Menor, en la región montañosa de Tauro. Allí trató Hilario sobre los altos y dificultosos misterios de la fe. Después pasó a Constantinopla, donde en un escrito presenta al emperador como Anticristo. Considerado como un agitador e intimidados por su intrepidez, sus mismos enemigos trabajaron para echarlo de Oriente.

Así volvió Hilario a Poitiers. San Jerónimo refiere el júbilo con que fue recibido por los católicos. Allí realizó una profunda labor de exégesis, en los tratados que escribió sobre los divinos misterios, sobre los salmos y sobre san Mateo. Compuso también himnos y algunos le atribuyeron el “Gloria in excelsis”.

Según Isidoro de Savella, Hilario fue el primero que introdujo los cánticos en las iglesias de Occidente. Vuelve a la lucha. En Milán está el arriano Auxencio. Hilario lo combate con su característica intrepidez y es condenado a abandonar Italia bajo pretexto de introducir la discordia en la Iglesia de esa ciudad.

Tuvo Hilario numerosos discípulos, el más ilustre de ellos san Martín de Tours, y muchos fueron los herejes que convirtió. Murió el 13 de enero del año 368. Sus reliquias reposaron en Poitiers hasta el año 1652, en que fueron sacrílegamente quemadas por los hugonotes. Se le ha dado el título de Atanasio de Occidente.

San Jerónimo y san Agustín lo llaman gloriosísimo defensor de la fe. Por la profunda influencia que ejerció como escritor, el papa Pío IX, a petición de los obispos reunidos en el sínodo de Burdeos, declaró a san Hilario doctor de la Iglesia.

(http://www.ewtn.com/SPANISH/Saints/Hilario.htm)