San Benjamin

Oh, San Benjamin, vos, sois el hijo
del Dios de la vida, y su amado santo
que, de manera y forma contundente
la palabra de Dios predicasteis. Y,
además, le ofrecisteis vuestro dolor
con filudas cañas, entre vuestras uñas.
Vos, con vuestra palabra y elocuencia
convertir lograsteis a sacerdotes
del mismo Zaratustra y a sus magos, a
quienes decíais, con fe y certeza, que
algún día en sus ojos y en su alma
la luz verdadera brillaría por siempre.
“Yo mismo sufriré el castigo que
el Señor reserva a los seguidores que
no sacan a relucir los talentos que
él les ha dado”. Les decíais vos, de
no hacerlo así. Por ello, capturado y
castigado y luego decapitado fuisteis.
Así, vuestro cuerpo mataron, más no
vuestra alma, que voló presta al cielo
para coronada ser, con corona de luz
y eternidad, para recibir justo premio
por vuestra entrega de amor y fe;
oh, San Benjamín, “predicador de la luz”.

© 2014 Luis Ernesto Chacón Delgado
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31 de Marzo
San Benjamin
Diacono y Mártir

Martirologio Romano: En el lugar de Argol, en Persia, san Benjamín, diácono, que al predicar insistentemente la palabra de Dios, consumó su martirio con cañas agudas entre sus uñas, en tiempo del rey Vararane V (c. 420).

Etimológicamente: Benjamín = Aquel que es el último nacido o Hijo de dicha, es de origen hebreo.

El rey Yezdigerd, hijo de Sapor II puso fin a la cruel persecución de los cristianos que había sido llevado al cabo en Persia durante el reinado de su padre. Sin embargo, el obispo Abdas con un celo mal entendido incendio el Pireo o templo del fuego, principal objeto del culto de los persas.

El rey amenazó con destruir todas las iglesias de los cristianos, a menos que el obispo reconstruyera el templo, pero éste se rehusó a hacerlo; el rey lo mandó a matar e inició una persecución general que duró 40 años.

Uno de los primeros mártires fue Benjamín, diácono. Después de que fuera golpeado, estuvo encarcelado durante un año.

Benjamín era un joven de un gran celo apostólico en bien de los demás. Hablaba con fluida elocuencia.

Incluso había logrado muchas conversiones entre los sacerdotes de Zaratustra. Los meses que pasó en la cárcel le sirvieron para pensar, orar, meditar y escribir.

En estas circunstancias llegó a la ciudad un embajador del emperador bizantino y lo puso en libertad. Y le dijo el rey Yezdigerd: “Te digo que tú no has tenido culpa alguna en el incendio del templo y no tienes que lamentarte de nada”.

¿No me harán nada los magos?, preguntó el rey al embajador. No, tranquilo. No convertirá a nadie, añadió el embajador.

Sin embargo, desde que lo pusieron en libertad, Benjamín comenzó con mayor brío e ímpetu su trabajo apostólico y convirtió a muchos magos haciéndoles ver que algún día brillará en sus ojos y en su alma la luz verdadera.

De no ser así –decía – yo mismo sufriré el castigo que el Señor reserva a los seguidores que no sacan a relucir los talentos que él les ha dado.

Esta vez no quiso intervenir el embajador. Pero poco después, el rey lo encarceló de nuevo y mandó que le dieran castigos hasta la muerte,siendo luego decapitado

Murió alrededor del año 420.

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IV de Cuaresma, San Leonardo Murialdo

Oh, San Leonardo Murialdo, vos, sois
el hijo del Dios de la vida, su amado
santo y además, de la Pía Sociedad
de San José Fundador, cuya misión
es la de educar en la fe y en la caridad
cristianas a los niños abandonados.
Vos, honor hicisteis al significado de
vuestro nombre: “hombre con la fuerza
de un león”. De cautivante personalidad,
dulce y noble erais. Tanto que, entregabais
de todo a hermanos de casa y familia
carentes y, a quienes solos en este mundo
y sin cariño, ambulaban en vuestro tiempo,
sin noción de Dios. Por ello, quiso Él, que
la Congregación de San José, fundaseis,
por sacerdotes y laicos conformada.
Vuestra pedagogía, llena estaba del amor,
el espíritu de dulzura, el de paciencia y
de familiaridad, para el bien entre los niños
y los jóvenes lograr. La misericordia
de Dios, fue el centro de vuestra vida, que,
extendíais a niños y jóvenes de forma
constante. Y así, en amigo, hermano y padre,
os convertisteis de quienes, no supieron
jamás de aquellas compañías de amor
familiar. Y, un día de tantos, vuestra santa
vida gastada, voló vuestra alma al cielo,
para coronada ser con coronada de luz, como
justo premio vuestra entrega de amor y fe.
Padre de los barrios pobres, apóstol de los
pequeños limpiachimeneas, de los chicos de
la calle, de los encarcelados, de los jóvenes obreros;
oh, San Leonardo de Murialdo, “amor de Dios”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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30 de Marzo
San Leonardo Murialdo
Presbítero y Fundador
Fundador de la Pía Sociedad de San José

Martirologio Romano: En Turín, Italia, san Leonardo Murialdo, presbítero, que fundó la Pía Sociedad de San José, para educar en la fe y la caridad cristianas a los niños abandonados (1900).

Etimológicamente: Leonardo = Aquel hombre con la fuerza de un león, es de origen germánico.

Fecha de canonización: 3 de mayo de 1970 por el Papa Pablo VI.

Leonardo Murialdo no es un hombre lejano: nace en Turín (Italia) el 26 de octubre de 1828 y muere en la misma ciudad el 30 de marzo de 1900. Es una persona dulce y noble, un hermano que se entrega todo a otros hermanos que no tienen casa y familia, que están solos y sin cariño, que non conocen a Dios.

A los 17 años, después de una crisis religiosa, decide consagrarse a Dios y en 1851 recibe la ordenación sacerdotal. Es el cura de los barrios pobres, el apóstol de los pequeños limpiachimeneas, de los chicos de la calle, de los encarcelados, de los jóvenes obreros.

Piensa en la formación profesional de los jóvenes, en su capacitación para el mundo adulto y obrero. En 1866 acepta dirigir el colegio “Artesanitos”, una institución para chicos pobres y huérfanos.

Dócil a la voluntad de Dios y para dar continuidad a su misión educativa, el 19 de marzo de 1873 dio vida a la Congregación de San José (Josefinos de Murialdo), formada por sacerdotes y laicos.

La pedagogía de san Leonardo se puede resumir “en el espíritu de dulzura, de paciencia y de familiaridad, porque éste es el secreto para realizar el bien entre los niños y los jóvenes”. Este estilo educativo encuentra su fuente en el amor misericordioso de Dios que Murialdo experimentó desde su juventud. Todo esto se puede resumir en el vivir con los niños y jóvenes como “amigo, hermano y padre”.

Hoy los Josefinos de Murialdo continúan en la Iglesia su amor hacia los niños y los jóvenes en los centros juveniles, colegios, casa-hogar, parroquias, misiones… Están presentes en varios países de América Latina, de Europa y de Africa.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=35924)

San Guillermo Tempier

Oh, San Guillermo Tempier, vos sois
el hijo del Dios de la vida y su amado
santo, que demostrando prudencia y
firmeza, defendisteis vuestra diócesis
de los apetitos de los notables de
aquél entonces, demostrando energía
en la conducción administrativa y
política de la misma. En el campo
pastoral os preocupasteis de la vida
espiritual de vuestros fieles a cada
instante, porque vos, erais sin duda
un ejemplo excepcional para ellos. Y,
luego de gastar vuestra vida en buena
lid, voló vuestra alma al cielo, para
justo premio recibir: coronada ser con
corona de luz y eternidad. Y, tanto os
amaron vuestros fieles, que acudían
en masa, a vuestra tumba, para curados
ser de hemorragias y muchos males más;
oh, Guillermo Tempier, “fe y fuerza”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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29 de Marzo
San Guillermo Tempier
Obispo

Martirologio Romano: En Poitiers, en Aquitania, en Francia, san Guillermo Tempier, obispo, que, prudente y firme, defendió contra los nobles la Iglesia a él encomendada, ofreciendo en su persona un integérrimo ejemplo de vida. (1197)

No tenemos muchas noticias acerca de san Guillermo Tempier, pero su memoria estuvo desde el origen ligada al 29 de marzo y así la reporta el Martirologio Romano.

Se desconoce cuándo y dónde nació, se cree que en Poitiers (Francia), porque era Canónigo Regular en San Hilario de Poitiers, fue elegido obispo de esa ciudad en 1184, como lo prueba un documento de ese año.

Es recordado por su valentía en la defensa de los derechos y bienes de su diócesis; esto también se sustenta en un documento de 1185, que lo señala como defensor contra los perseguidores de la Diócesis, y dotado de viril paciencia.

En 1191 aparece como «Guillermo el fuerte», en ese año obligó a una de sus vasallos a prestarle el debido homenaje; no hay que olvidar que era la Edad Media, y las costumbres generales de la época obligaban a asumir actitudes, para nosotros hoy incomprensibles.

Después de trece años de intenso episcopado, murió el 29 de marzo de 1197, y fue enterrado en la iglesia de San Cipriano. Guillermo Tempier, el obispo que en vida fue fuertemente confrontado por los notables de la diócesis, de muerto fue honrado como santo; señal de que, además de la energía expresada en la conducción administrativa y política de la diócesis, en el campo pastoral fue un gran obispo, atento a la vida espiritual de sus fieles, para quienes era un ejemplo íntegro.

El pueblo de Poitiers se dirigía a su tumba para ser curados de hemorragias.

(http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=45701)

San Guntrano

Oh, San Guntrano, vos, sois el hijo del Dios
de la vida, y su amado santo que distribuisteis
vuestros tesoros entre las iglesias y los
pobres. A pesar de que vuestros pasos no
fueron los de un santo pues, repudiasteis a
vuestra primera esposa, por no haberos dado
más que un heredero. Luego tomasteis una
segunda esposa, quién murió también después
de dar a luz junto con vuestro hijo. Finalmente,
vuestra tercera esposa, os dio dos niños
que murieron jóvenes. Así pues, vos concluisteis
de que vuestro luto, consecuencia era, de
vuestros pecados. Y así, os comprometisteis
a no cambiar de esposa en adelante y adoptasteis
a vuestro sobrino, huérfano de uno de vuestros
hermanos. Os consagrasteis con energía al
cristianismo y con vuestra fortuna a construir
la Iglesia. Pacificador y protector de los oprimidos,
atendíais a los enfermos, erais tierno con
vuestros súbditos, generoso en vuestras limosnas.
Justo en la ley, perdonasteis ofensas contra
vos, e incluso, el intento de asesinaros. Y,
así, luego de vuestra vida gastar, voló, vuestra
alma al cielo, para coronada ser con corona
de luz, como justo premio a vuestra entrega de amor
oh, San Guntrano, “misericordioso por amor a Dios”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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28 de marzo
San Guntrano
Laico
Rey de Borgoña y Orleáns

Martirologio Romano: En Chálon-sur-Saóne, en Burgundia, en Francia, sepultura de san Guntrano, rey de los francos, que distribuyó sus tesoros entre las iglesias y los pobres.

Era nieto de Santa Clotilde. Hermano de los reyes Charibert y Sigebert.

Sus primeros pasos del monarca no fueron los de un santo precisamente. Repudió a su primera esposa, Veneranda, luego de haberle dado sólo un heredero que murió a edad temprana. La segunda esposa, Merestrude no tuvo mejor suerte, murió poco después de su parto junto con el niño. Austrechilde, la tercera esposa, le dio dos niños que murieron jóvenes.

Guntrano, luego de estas vivencias, llegó a la conclusión de que su luto era consecuencia de los pecados cometidos, se comprometió a no caer en la tentación de cambiar de esposa en la búsqueda de un heredero, adoptando a su sobrino Chieldeberto, huérfano de uno de sus hermanos.

En su conversión al cristianismo superó así con remordimiento los actos anteriores de su vida, consagrando su energía y fortuna a construir la Iglesia.

Pacificador, protector de los oprimidos, atendía a los enfermos, tierno con sus súbditos, generoso en sus limosnas, especialmente en épocas de hambre o plaga. Obligaba al correcto cumplimiento de la ley sin favoritismos, perdonó incluso ofensas contra él incluyendo a dos que intentaron asesinarlo.

Murió el 28 de Marzo de 592, fue enterrado en la Iglesia de San Marcelo que él habia fundado, su craneo ahora se conserva en una urna de plata.

Fue declarado santo casi inmediatamente después de su muerte por sus súbditos.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)

San Ruperto

Oh, San Ruperto, vos, sois el hijo del Dios
de la vida, su amado santo y aquél que,
honor hicisteis al significado de vuestro
nombre: “hombre de fama brillante”.
Baviera y el Danubio, saben de vos muy
bien, y más, la gente de la realeza, a quienes
lograsteis cristianos hacer. Santa Erentrudes,
hermana vuestra, fundó convento, ayudándoos
en vuestra tarea evangelizadora, para gloria
de Cristo, Dios y Señor Nuestro. Y, así,
de pronto, paganos templos se convirtieron
en cristianos y en medio de ellos, los milagros
y vuestros impactantes sermones que posible
hicieron conversiones maravillosas. No sólo
disteis, saber espiritual, sino que, también
os preocupasteis por su material abundancia
material. Alemania, Austria e Irlanda, hasta
hoy os veneran, por vuestro santo carisma
de evangelizador misericordioso y piadoso.
Pero, sabido es que nada es para siempre
en este mundo. Y, llegó el día en que feliz
entregasteis vuestra alma al Padre, quien,
os coronó, con corona de luz, como justo
premio a vuestra entrega de amor y fe;
oh, San Ruperto, “lleno del brillo de la fe”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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27 de Marzo
San Ruperto
Obispo, misionero
(año 710)

Ruperto significa (en alemán) “hombre de fama brillante”.
Fue el gran misionero que evangelizó el sur de Alemania, la región de Baviera. Era obispo de la ciudad de Worm.

Acompañado de un buen número de misioneros llegó a Baviera en el año 697 y se presentó al duque Teodo, que era pagano, y le pidió permiso para evangelizar en esa región.

Como llevaba recomendaciones del rey Childeberto, el duque le concedió el permiso de predicar. Una hermana del duque era cristiana y logró convencerlo para que fuera a escuchar los sermones de San Ruperto, y tanto le agradaron que al poco tiempo se hizo cristiano, y junto con gran número de los empleados de su palacio y de su gobierno se hizo bautizar. Esto facilitó mucho la obra de evangelización de San Ruperto y sus compañeros, porque ya en el gobierno no había oposición a la predicación.

El pueblo de Baviera demostró muy buenas disposiciones para aceptar el cristianismo. Y pronto los templos paganos se fueron transformando en templos cristianos y apoyados por las curaciones milagrosas que hacía, los sermones de San Ruperto lograron un gran número de conversiones.

Junto con sus misioneros fueron recorriendo las orillas del río Danubio predicando y convirtiendo a miles de personas. Llegando a la ciudad de Jerusalén obtuvo del gobierno el permiso de reconstruirla y cambiarle de nombre. Le puso el nombre de Salzburgo (nombre que se ha hecho después mundialmente famoso porque en esa ciudad nació y murió el célebre músico Mozart). En aquella ciudad construyó ocho edificios para obras religiosas y varios templos. Se fue a su tierra Irlanda y se trajo doce nuevos misioneros y convenció a su hermana Santa Erentrudes a que fundara un convento de religiosas allí, y ella y sus monjas contribuyeron mucho a propagar la religión por toda esa región. Los compañeros de San Ruperto eran tan fervorosos que tres de ellos han sido declarados santos por la Iglesia Católica.

El santo no sólo se preocupaba por la instrucción religiosa de su pueblo sino por su progreso material. En los alrededores de Salzburgo había unas fuentes de agua salada y las hizo explotar técnicamente obteniendo sal para todas las gentes de los alrededores.

En Alemania, Austria e Irlanda se levantaron después numerosos templos en honor de este gran misionero y evangelizador, como agradecimiento por sus grandes obras.

Señor: envíanos muchos santos misioneros que despierten la fe de nuestros pueblos y los hagan progresar, material y espiritualmente.

Encomienda a Dios tus afanes y se te cumplirán tus buenos deseos.
(Salmo 54).

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Ruperto.htm)

San Braulio

Oh, San Braulio, vos sois el hijo
del Dios de la vida, una “espada
de “fuego”, que haciendo honor al
significado de vuestro nombre, en
en buena lid combatisteis, la defensa
de la fe contra los impíos y herejes
arrianos. Vuestra elocuencia vasta
y grande era que la gente que os
escuchaba decía: “Parece que cuando
está hablando, es el mismo Espíritu
Santo el que le va diciendo lo que
él tiene que decir”. Nuestra Señora
del Pilar lo sabe, pues pasasteis
allí horas de horas, vuestras creces
elevando al Autor de la vida, y, aunque
de la física visión privado, vos,
con los ojos del alma veíais y así,
oísteis de Él, su dulce llamado cuando
os dijo: “Ven siervo bueno y fiel;
has sido fiel en lo poco, te pondré
sobre lo mucho. Entra en el gozo de
tu Señor”. Y, con voz viva respondisteis:
“Voy pronto, mi Señor; ya estoy listo”.
Y voló vuestra alma al cielo, para
vuestro premio recibir, por vuestra
entrega y vuestro amor y coronado ser,
con corona de luz y eternidad de vida;
oh, San Braulio, “vivo fuego de Dios”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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26 de Marzo
San Braulio
Obispo
(año 651)

Braulio significa: “espada de fuego”. Fue discípulo y amigo del gran sabio San Isidro de Sevilla, al cual le ayudó mucho en la corrección y edición de sus libros.

Al morir su hermano Juan, que era obispo de Zaragoza, el clero y los fieles lo eligieron para que lo reemplazara.

Como obispo se preocupó mucho por tratar de que el pueblo se instruyera más en la religión y por extirpar y acabar con los errores y herejías que se habían propagado, especialmente el arrianismo, una doctrina hereje que negaba que Jesucristo sea Dios verdadero.

Tan grande era la elocuencia de San Braulio y su capacidad para convencer a quienes le escuchaban sus sermones que la gente decía: “Parece que cuando está hablando, es el mismo Espíritu Santo el que le va diciendo lo que él tiene que decir”.

Los obispos de España lo encargaron de las relaciones episcopales con el Papa de Roma.

En la catedral, y en el famosísimo santuario de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, pasaba varias horas cada día rezando con especial fervor.

Aborrecía todo lo que fuera lujo y vanidad. Sus vestidos eran siempre pobres, y su comida como la de un obrero de clase baja.

Todas las limosnas que le llegaban las daba para ayudar a los pobres. Y se dedicaba con mucho esmero a enseñar a los ignorantes.

Las gentes decían que era difícil encontrar en el país uno que fuera más sabio que él. Y en sus cartas se nota que había leído muchos autores famosos. Había estudiado muy profundamente la S. Biblia. Y su estilo es elegante y lleno de bondad y de amabilidad. Se firmaba: “Braulio, siervo inútil de los santos de Dios”.

Los últimos años tuvo que sufrir mucho por la falta de la vista, algo que para él que era tan gran lector, era un verdadero martirio. Pero aprovechaba su ceguera para dedicarse a rezar y meditar. Tuvo como alumno a otro gran santo: San Eugenio, obispo.

Poco antes de morir le pareció escuchar aquellas palabras de Jesús: “Ven siervo bueno y fiel; has sido fiel en lo poco, te pondré sobre lo mucho. Entra en el gozo de tu Señor”. Y respondió entusiasmado: “Voy pronto, Señor, ya estoy listo“. Y murió santamente. Era el año 651.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (San Pablo).

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Braulio.htm)

La Anunciación de Jesús

Oh, Dios mío, Solemne Anunciación de Jesús;
en la que Vos, Padre creador de la vida,
amoroso y generoso como sois, a Gabriel
vuestro ángel de las “buenas nuevas”,
enviasteis a María, sierva humilde
vuestra, a anunciarle que, en su seno
virginal, al Varón Perfecto y Salvador
del mundo albergaría: Sí, Jesús, Hijo
amadísimo Vuestro, para la grande obra
Redentora cumplir de la salvación, que
Vos, Dios del amor, diseñado habíais
desde antes de que, el mundo hecho fuera.
Porque Vos, nos amasteis y nos amas
de tal forma y manera, que nos donasteis
gratuitamente a vuestro único Hijo, Jesús.
Él, Divino sí, porque Vos, el distes vuestra
Divinidad, y Humano, -y ¡qué ser Humano!-,
por María, pues ella, su humanidad compartió
feliz. por ello, ¡Alegraos pues, pueblos
todos del orbe de la tierra, porque,
si en el pasado, por un hombre, Adán,
el pecado en el mundo, entró, por otro,
Jesús, Divino y a la vez Humano, la salvación
para todos llegó en el seno de María virgen;
oh, Dios mío, solemne Anunciación de Jesús.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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La voluntad de María coincide con la voluntad del Hijo en el único proyecto de amor del Padre.

La Anunciación de Jesús

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y el ángel dejándola se fue.

Oración introductoria

Oh María, qué gran regalo nos ha hecho Jesús desde su cruz: en Ti tenemos una verdadera Madre que nos acompaña en este peregrinar por el mundo y guía nuestros pasos hasta el cielo. Por eso celebramos con júbilo la Pascua y, en este momento, pido tu intercesión para que esta oración aumente mi fe y sepa decir siempre «sí» al Señor.

Petición

Señor, dame tu gracia para que se haga tu voluntad en mi vida con la perfección, delicadeza y amor de María.

Meditación del Papa Francisco

La Virgen Inmaculada intercede por nosotros en el Cielo como una buena madre que cuida de sus hijos. Que María nos enseñe con su vida qué significa ser discípulo misionero. Cada vez que rezamos el Angelus, recordamos el evento que ha cambiado para siempre la historia de los hombres. Cuando el ángel Gabriel anunció a María que iba a ser la Madre de Jesús, del Salvador, ella, aun sin comprender del todo el significado de aquella llamada, se fio de Dios y respondió: “Aquí la esclava del Señor, que se haga en mí según tu palabra”.

Pero, ¿qué hizo inmediatamente después? Después de recibir la gracia de ser la Madre del Verbo encarnado, no se quedó con aquel regalo; se sintió responsable, y marchó, salió de su casa y se fue rápidamente a ayudar a su pariente Isabel, que tenía necesidad de ayuda; realizó un gesto de amor, de caridad y de servicio concreto, llevando a Jesús en su seno. Y este gesto lo hizo diligentemente. Queridos amigos, éste es nuestro modelo. La que ha recibido el don más precioso de parte de Dios, como primer gesto de respuesta se pone en camino para servir y llevar a Jesús. (S.S. Francisco, 28 de julio de 2013). .

Reflexión

Ante esta escena uno no sabría qué pensar, ¿cuál de los dos personajes se habrá maravillado más? Penetremos atrevidamente en los pensamientos del arcángel Gabriel para comprender desde otro punto de vista la enorme gracia concedida a la humanidad entera en este grandioso momento.

En efecto, estamos situados, -y es preciso decirlo despacio y como midiendo cada palabra -, en la plenitud de los tiempos. Parece que toda la creación dependía de este punto culminante. Y así es, sin ninguna exageración. En ese momento se encarna Dios Hombre en las entrañas de María. Y ante este misterio, ¿qué puede hacerse sino contemplar con nuestro corazón y sin palabras este misterio?

El arcángel, debía comunicar el sublime mensaje de la Encarnación del Verbo. Quizás habrá dicho: Voy a encontrar otra creatura de Dios, quiera o no, esclava del pecado de Adán y Eva. Era lógico. Todos los hombres nacían pecadores, nacían con el pecado original. Nada de común habría de encontrar en ella, salvo que habría de ser afortunadísima. Y hasta podríamos pensar que no conocía a fondo, con ser ángel, el misterio que comunicaría.

Y he aquí que cuando llega ante ella, ¡magnífico prodigio de la Mano Providente de Dios! Ni en el cielo había criatura tan brillante, tan pura, tan sublime como esa dulce mujer sencilla de pueblo. ¿Ella? Sí, Ella sería la Madre del Verbo. Qué bien ha hecho Dios todo se habrá dicho para sí, estremecido de su hermosura y pureza. Era la mejor Madre.

Probemos un poco también nosotros de este sobrecogimiento, de este estremecimiento ante el misterio, de verla tan pura y bendita, Ella, Nuestra Madre; y que sea Ella quien nos enseñe a amar a su Hijo, como la mejor de las madres.

Diálogo con Cristo

Señor, conocer lo que quieres y seguir tu voluntad es la alegría y el camino para dar plenitud a mi vida. Como María, no debo apegarme ciegamente a las propias ideas, sino que debo abrir el corazón para saber escucharte. Por el amor a tu santísima Madre, te suplico la gracia para serte fiel y perseverar en el cumplimiento de tu voluntad hasta el día de mi muerte.

Propósito

Rezar un rosario pidiendo a María su intercesión para crecer en mi fe y mi esperanza, a fin de aceptar con docilidad la voluntad de Dios.

La Anunciación del Ángel a la Virgen Máría. Fiesta de Jesús que se encarnó y fiesta de la Virgen, que fue la que dijo “Hágase en mí según tu palabra”.

Autor: Andrés Pérez | Fuente: Catholic.net

(http://es.catholic.net/evangeliodehoy/)

Santa Catalina de Suecia

Oh, Santa Catalina de Suecia,
vos, sois la hija del Dios de
la vida, y, a pesar de casada
estar, en castidad vivisteis
para admiración de extraños y
propios. Brígida, vuestra madre
de la revelación os habló, que,
Dios, le había confiado, para
la Orden del Santísimo Salvador
fundar, cuyo fin sería, -como
es- de loar al Señor y a Nuestra
Señora y, las ofensas reparar
de los hombres y, la oración
contemplativa de la vida, pasión,
muerte y resurrección, vivir
como norma, para la salvación
de las almas, conseguir. Y, así,
vos, y vuestra amada madre, en
oración constante, mortificación
y pobreza sumieron sé y pronto
Dios Padre, os respondió, obrando
caridades por doquier. Vuestra
virtuosa madre y vos, sois hoy,
habitantes del cielo, porque Dios,
así lo quiso, y os premió con
coronas de luz eterna, como
justo premio, por amor a Cristo;
oh, Santa Catalina de Suecia, “amor”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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24 de Marzo
Santa Catalina de Suecia
Virgen

Catalina de Suecia o de Vadstena nació alrededor del año 1331 del matrimonio formado por el príncipe Ulf Gudmarsson y Brigitta Birgesdotter; fue la cuarta de ocho hermanos. La educaron, como era frecuente en la época, al calor del monasterio; en este caso lo hicieron las monjas de Riseberga.

Contrajo matrimonio con el buen conde Egar Lyderson van Kyren con quien acordó vivir su matrimonio en castidad; ambos influyeron muy positivamente en los ambientes nobles plagados de costumbres frívolas y profanas.

Brígida, su madre, ha tenido la revelación de fundar la Orden del Santísimo Salvador que tenga como fin alabar al Señor y a la Santísima Virgen según la liturgia de la Iglesia, reparar por las ofensas que recibe de los hombres, propagar la oración contemplativa -preferentemente de la Pasión- para la salvación de las almas.

Madre e hija se encuentran juntas en Roma. Cuando Catalina tiene planes de regresar a su casa junto al esposo, Brígida comunica a su hija otra revelación sobrenatural de Dios: ha muerto su yerno. Esto va a determinar el rumbo de la vida de Catalina desde entonces. Ante el lógico dolor y la depresión anímica que sufre, es sacada de la situación por la Virgen. Es en estas circunstancias cuando muestra ante su madre la firme disposición interna a pasar toda suerte de penalidades y sufrimientos por Jesucristo. Las dos juntas y emprenden una época de oración intensa, de mortificación y pobreza extrema; sus cuerpos no conocen sino el suelo duro para dormir; visitan iglesias y hacen caridad. La joven viuda rechaza proposiciones matrimoniales que surgen frecuentes, llegando algunas hasta la impertinencia y el acoso. Peregrinan a los santuarios famosos y organizan una visita a Tierra Santa para empaparse de amor a Dios en los lugares donde padeció y murió el Redentor.

En el año 1373 han regresado, muere en Roma Brígida y Catalina da sepultura provisional en la Ciudad Eterna al cadáver de su madre en la iglesia de san Lorenzo. El traslado del cuerpo en cortejo fúnebre hasta Suecia es una continua actividad misionera por donde pasa. Catalina habla de la misericordia de Dios que espera siempre la conversión de los pecadores; va contando las revelaciones y predicciones que Dios hizo a su santa madre.

Söderkoping es el lugar patrio que recibe la procesión en 1374 como si fuera un acto triunfal. Se relatan conversiones y milagros que se suceden hasta depositar los restos en el monasterio de Vadstena, donde entra y se queda Catalina, practicando la regla que vivió durante veinticinco años con su madre.

Un segundo viaje a Roma durará cinco años; tendrá como meta la puesta en marcha del proceso de canonización de la futura santa Brígida y la aprobación de la Orden del Santísimo Salvador. A su regreso a Vadstena, muere el 24 de marzo de 1381.

Aparte de las revelaciones que tuvo y de las predicciones sobrenaturales que hizo la santa, se cuenta de ella la finura de alma que le llevó a la confesión diaria durante veinticinco años -no por ser escrupulosa- y que consiguió la confesión arrepentida de impenitentes a punto de morir.

También se habla de luces que rodean el cuerpo inerte después de su muerte, de una estrella que pudo verse por un tiempo señalando el lugar del reposo y de luminosidades que refulgían junto al sarcófago. No es extraño que la leyenda haya querido dejar su huella intentando hacer que los sentidos descubran la magnanimidad de su alma que sólo es perceptible por lo externo. Por eso dijeron que nunca mamó la leche de la nodriza mundana mientras buscaba el pecho de su madre santa y de otras mujeres honestas. Igualmente contaron que libró a Roma de inundación entrando sus pies en el Tiber y hablaron de la liberación de una posesa.

De todos modos, los santos de ayer y de hoy, siempre han sido puntos de inflexión de la gracia para el bien de todos los hombres.

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III de Cuaresma, Santo Toribio de Mogrovejo

Oh; Santo Toribio de Mogrovejo; vos,
sois el hijo del Dios de la vida y
su amado santo, y aunque abrazasteis
la Cruz de Cristo en el continente
viejo; vuestro corazón lo extendisteis
a la morena América. Y, como si San
Pablo, hecho espíritu en vos, viviese,
de palmo a palmo la recorristeis,
expandiendo la palabra del Dios vivo
entre la gente de vuestro tiempo. Y,
sabéis vos, que no habrá dicha más
grande, que, la que Dios, os concedió,
al confirmar en la fe de Nuestro Señor
Jesús; a los que hoy, santos ya, como
vos, la gloria de los cielos comparten
como: Santa Rosa de Lima, San Francisco
Solano y San Martín de Porres, “el santo
de la escoba”. Tres veces visitasteis
vuestra arquidiócesis, recorriéndola
a pie, en mula, pasando del calor al
frío, la vida gastándoos por el Dios
eterno. Los preferidos de vuestras
visitas eran los indios y los negros,
y dentro de ellos, los enfermos, los
pobres e ignorantes. “De gozo se llenó
mi corazón cuando escuché una voz: iremos
a la Casa del Señor. Que alegría cuando
me dijeron: vamos a la Casa del Señor”.
Fueron vuestras últimas palabras. Y,
¿qué premio podríais tener vos, si vuestra
tarea, hecha fue tan perfecta? Sin duda,
alguna: ¡la vida eterna y la corona
de luz!, que lucís hoy, como premio
justo a vuestro amor y entrega total;
Oh; Santo Toribio de Mogrovejo, “fe y luz”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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23 de Marzo
Santo Toribio de Mogrovejo
Arzobispo de Lima
(año 1606)

Nació en Mayorga, España, en 1538. Los datos acerca de este Arzobispo, personaje excepcional en la historia de Sur América, producen asombro y maravilla.

Los historiadores dicen que Santo Toribio fue uno de los regalos más valiosos que España le envió a América. Las gentes lo llamaban un nuevo San Ambrosio, y el Papa Benedicto XIV dijo de él que era sumamente parecido en sus actuaciones a San Carlos Borromeo, el famoso Arzobispo de Milán.

Toribio era graduado en derecho, y había sido nombrado Presidente del Tribunal de Granada (España) cuando el emperador Felipe II al conocer sus grandes cualidades le propuso al Sumo Pontífice para que lo nombrara Arzobispo de Lima. Roma aceptó y envió en nombramiento, pero Toribio tenía mucho temor a aceptar. Después de tres meses de dudas y vacilaciones aceptó.

El Arzobispo que lo iba a ordenar de sacerdote le propuso darle todas las órdenes menores en un solo día, pero él prefirió que le fueran confiriendo una orden cada semana, para así irse preparando debidamente a recibirlas.

En 1581 llegó Toribio a Lima como Arzobispo. Su arquidiócesis tenía dominio sobre Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Bolivia, Chile y parte de Argentina. Medía cinco mil kilómetros de longitud, y en ella había toda clase de climas y altitudes. Abarcaba más de seis millones de kilómetros cuadrados.

Al llegar a Lima Santo Toribio tenía 42 años y se dedicó con todas sus energías a lograr el progreso espiritual de sus súbditos. La ciudad estaba en una grave situación de decadencia espiritual. Los conquistadores cometían muchos abusos y los sacerdotes no se atrevían a corregirlos. Muchos para excusarse del mal que estaban haciendo, decían que esa era la costumbre. El arzobispo les respondió que Cristo es verdad y no costumbre. Y empezó a atacar fuertemente todos los vicios y escándalos. A los pecadores públicos los reprendía fuertemente, aunque estuvieran en altísimos puestos.

Las medidas enérgica que tomó contra los abusos que se cometían, le atrajeron muchos persecuciones y atroces calumnias. El callaba y ofrecía todo por amor a Dios, exclamando, “Al único que es necesario siempre tener contento es a Nuestro Señor”.
Tres veces visitó completamente su inmensa arquidiócesis de Lima. En la primera vez gastó siete años recorriéndola. En la segunda vez duró cinco años y en la tercera empleó cuatro años. La mayor parte del recorrido era a pie. A veces en mula, por caminos casi intransitables, pasando de climas terriblemente fríos a climas ardientes. Eran viajes para destruir la salud del más fuerte. Muchísimas noches tuvo que pasar a la intemperie o en ranchos miserabilísmos, durmiendo en el puro suelo. Los preferidos de sus visitas eran los indios y los negros, especialmente los más pobres, los más ignorantes y los enfermos.

Logró la conversión de un enorme número de indios. Cuando iba de visita pastoral viajaba siempre rezando. Al llegar a cualquier sitio su primera visita era al templo. Reunía a los indios y les hablaba por horas y horas en el idioma de ellos que se había preocupado por aprender muy bien. Aunque en la mayor parte de los sitios que visitaba no había ni siquiera las más elementales comodidades, en cada pueblo se quedaba varios días instruyendo a los nativos, bautizando y confirmando.

Celebraba la misa con gran fervor, y varias veces vieron los acompañantes que mientras rezaba se le llenaba el rostro de resplandores.

Santo Toribio recorrió unos 40,000 kilómetros visitando y ayudando a sus fieles. Pasó por caminos jamás transitados, llegando hasta tribus que nunca habían visto un hombre blanco.

Al final de su vida envió una relación al rey contándole que había administrado el sacramento de la confirmación a más de 800,000 personas.

Una vez una tribu muy guerrera salió a su encuentro en son de batalla, pero al ver al arzobispo tan venerable y tan amable cayeron todos de rodillas ante él y le atendieron con gran respeto las enseñanzas que les daba.

Santo Toribio se propuso reunir a los sacerdotes y obispos de América en Sínodos o reuniones generales para dar leyes acerca del comportamiento que deben tener los católicos. Cada dos años reunía a todo el clero de la diócesis para un Sínodo y cada siete años a los de las diócesis vecinas. Y en estas reuniones se daban leyes severas y a diferencia de otras veces en que se hacían leyes pero no se cumplían, en los Sínodos dirigidos por Santo Toribio, las leyes se hacían y se cumplían, porque él estaba siempre vigilante para hacerlas cumplir.

Nuestro santo era un gran trabajador. Desde muy de madrugada ya estaba levantado y repetía frecuentemente: “Nuestro gran tesoro es el momento presente. Tenemos que aprovecharlo para ganarnos con él la vida eterna. El Señor Dios nos tomará estricta cuenta del modo como hemos empleado nuestro tiempo”.

Fundó el primer seminario de América. Insistió y obtuvo que los religiosos aceptaran parroquias en sitios supremamente pobres. Casi duplicó el número de parroquias o centros de evangelización en su arquidiócesis. Cuando él llegó había 150 y cuando murió ya existían 250 parroquias en su territorio.

Su generosidad lo llevaba a repartir a los pobres todo lo que poseía. Un día al regalarle sus camisas a un necesitado le recomendó: “Váyase rapidito, no sea que llegue mi hermana y no permita que Ud. se lleve la ropa que tengo para cambiarme”.

Cuando llegó una terrible epidemia gastó sus bienes en socorrer a los enfermos, y él mismo recorrió las calles acompañado de una gran multitud llevando en sus manos un gran crucifijo y rezándole con los ojos fijos en la cruz, pidiendo a Dios misericordia y salud para todos.

El 23 de marzo de 1606, un Jueves Santo, murió en una capillita de los indios, en una lejana región, donde estaba predicando y confirmando a los indígenas.

Estaba a 440 kilómetros de Lima. Cuando se sintió enfermo prometió a sus acompañantes que le daría un premio al primero que le trajera la noticia de que ya se iba a morir. Y repetía aquellas palabras de San Pablo: “Deseo verme libre de las ataduras de este cuerpo y quedar en libertad para ir a encontrarme con Jesucristo”.

Ya moribundo pidió a los que rodeaban su lecho que entonaran el salmo que dice: “De gozo se llenó mi corazón cuando escuché una voz: iremos a la Casa del Señor. Que alegría cuando me dijeron: vamos a la Casa del Señor”.

Las últimas palabras que dijo antes de morir fueron las del salmo 30: “En tus manos encomiendo mi espíritu”.

Su cuerpo, cuando fue llevado a Lima, un año después de su muerte, todavía se hallaba incorrupto, como si estuviera recién muerto.

Después de su muerte se consiguieron muchos milagros por su intercesión. Santo Toribio tuvo el gusto de administrarle el sacramento de la confirmación a tres santos: Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano y San Martín de Porres.

El Papa Benedicto XIII lo declaró santo en 1726.

Y toda América del Sur espera que este gran santo e infatigable apóstol, quizás el más grande obispo que ha vivido en este continente, siga rogando para que nuestra santa religión se mantenga fervorosa y creciente en todos estos países.

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Toribio_de_Mogrovejo.htm)

Santa Lea

Oh, Santa Lea, vos, sois la hija del Dios
de la vida, y su amada santa y que, por San
Jerónimo, considerada erais “santísima”,
porque, viuda quedando, al mundo renunciasteis,
ingresando a un monasterio y, dentro de él,
a ser su superiora llegasteis. San Jerónimo,
de vos escribió así: “De un modo tan completo
se convirtió a Dios, que mereció ser cabeza
de su monasterio y madre de vírgenes; después
de llevar blandas vestiduras, mortificó
su cuerpo vistiendo sacos; pasaba las noches
en oración y enseñaba a sus compañeras más
con el ejemplo que con sus palabras. Fue tan
grande su humildad y sumisión, que la que
había sido señora de tantos criados parecía
ahora criada de todos; aunque tanto más era
sierva de Cristo cuanto menos era tenida
por señora de hombres. Su vestido era pobre
y sin ningún esmero, comía cualquier cosa,
llevaba los cabellos sin peinar, pero todo
eso de tal manera que huía en todo la ostentación”.
Cumplisteis vuestro tiempo, y luego, voló
vuestra alma hacia el Padre, para justo premio
recibir: coronada ser de inmarchitable luz
eterna por vuestra entrega de sublime amor;
oh, Santa Lea, “excelsa sierva de Dios”.

© 2014 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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22 de Marzo
Santa Lea
Abadesa

De “la santísima Lea”, como la llama san Jerónimo, sólo sabemos lo que él mismo nos dice en una especie de elogio fúnebre que incluyó en una de sus cartas. Era una matrona romana que al enviudar – quizá joven aún – renunció al mundo para ingresar en una comunidad religiosa de la que llegó a ser superiora, llevando siempre una vida ejemplarísima.

Estas son las palabras insustituibles de san Jerónimo: «De un modo tan completo se convirtió a Dios, que mereció ser cabeza de su monasterio y madre de vírgenes; después de llevar blandas vestiduras, mortificó su cuerpo vistiendo sacos; pasaba las noches en oración y enseñaba a sus compañeras más con el ejemplo que con sus palabras».

«Fue tan grande su humildad y sumisión, que la que había sido señora de tantos criados parecía ahora criada de todos; aunque tanto más era sierva de Cristo cuanto menos era tenida por señora de hombres. Su vestido era pobre y sin ningún esmero, comía cualquier cosa, llevaba los cabellos sin peinar, pero todo eso de tal manera que huía en todo la ostentación».

No sabemos más de esta dama penitente, cuyo recuerdo sólo pervive en las frases que hemos citado de san Jerónimo. La Roma en la que fue una rica señora de alcurnia no tardaría en desaparecer asolada por los bárbaros, y Lea, «cuya vida era tenida por todos como un desatino», llega hasta nosotros con su áspero perfume de santidad que desafía al tiempo.

(http://es.catholic.net/santoraldehoy/)