La Virgen De La Medalla Milagrosa

Oh, Nuestra Señora, Virgen de
la Medalla Milagrosa; sólo Vos,
Lucero de la Mañana, Torre de
Marfil, Salud de los Enfermos,
pudisteis haberos aparecido a
Santa Catalina Labouré, para
dejarnos una muestra más, del
amor profundo para con vuestros
hijos que tanto Os amáis, pero
como Vos misma decís, que hay
tantos que no os invocan jamás,
y que muchos de Vuestros rayos
preciosos perdidos se quedan,
porque pocas veces os rezan; os
lo ruego, perdonadlos oh, Señora
Nuestra y tened misericordia por
todos nosotros, y que; ojala en
día alguno, sus ojos se vuelvan
hacia Vos, y postrados a vuestros
pies, os eleven las plegarias con
olor a incienso y mirra, que con
tanto derecho os pertencen;
oh, Señora Nuestra Milagrosa.

© 2008 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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27 de Noviembre

La Virgen de la Medalla Milagrosa

El 27 de noviembre de 1830 la Virgen Santísima se apareció a Santa Catalina Labouré, humilde religiosa vicentina, y se le apareció de esta manera: La Virgen venía vestida de blanco. Junto a Ella había un globo luciente sobre el cual estaba la cruz. Nuestra Señora abrió sus manos y de sus dedos fulgentes salieron rayos luminosos que descendieron hacia la tierra. María Santísima dijo entonces a Sor Catalina:

“Este globo que has visto es el mundo entero donde viven mis hijos. Estos rayos luminosos son las gracias y bendiciones que yo expando sobre todos aquellos que me invocan como Madre. Me siento tan contenta al poder ayudar a los hijos que me imploran protección. ¡Pero hay tantos que no me invocan jamás! Y muchos de estos rayos preciosos quedan perdidos, porque pocas veces me rezan”.

Entonces alrededor de la cabeza de la Virgen se formó un círculo o una aureola con estas palabras: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”. Y una voz dijo a Catalina: “Hay que hacer una medalla semejante a esto que estas viendo. Todas las personas que la lleven, sentirán la protección de la Virgen”, y apareció una M, sobre la M una cruz, y debajo los corazones de Jesús y María. Es lo que hoy está en la Medalla Milagrosa.

El Arzobispo de París permitió fabricar la medalla tal cual había aparecido en la visión, y al poco tiempo empezaron los milagros. (lo que consigue favores de Dios no es la medalla, que es un metal muerto, sino nuestra fe y la demostración de cariño que le hacemos a la Virgen Santa, llevando su sagrada imagen).

(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Virgen_de_la_Medalla_Milagrosa.htm)

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