¿Rutina?

Cada día por la mañana;
repartir besos en la mejilla.
Mirar el cielo. Santiguarse
y en seguida cargar con
los problemas en la alforja
del diario vivir. ¡Que vida!.

Tentar suerte, en la jungla de
cemento, sin la certidumbre de
de sobrevivir o morir. Ello no
importa, volver a casa sí;
como si nada hubiera pasado,
pura sonrisa; puro amor.

Alguna mañana y más tarde,
los estertores de esta rutina,
-quien sabe-; mis sueños
terminen y; un día cualquiera,
me entere que estoy cesado,
pero feliz en otro mundo.