Grilletes

Soportar; las espesas cadenas que atan
el alma, dentro de prisiones frías, cuyos
eslabones se amotinan deseando libertad.

Sentir; a cada paso y a cada nada el sonido
de grilletes invisibles, que se arrastran gritando
a viva voz, suplicantes del bien, no hecho jamás.

Saber; que, es el alma enterrada por centurias
y hastiada de aquella infame vida, la que una y
y otra vez, reclama proscribir el mal poseso.

¿Hora de morir?. ¿Hora de vivir?. ¿Cuál el precio
de mi vida, sino fue aquella, nunca jamás?.
Suenan las campanas y el fin está cercano.

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Escapulario

Hoy; en que aún puedo verter mi alma
en el suave escapulario de Tu Ser; me
levanto y digo sin cesar; que Tú, fuiste
y eres,  el agua; que sació mi gran sed. 

Y; si el trago aquél no hubiera sido
de tus vertientes; ¿la habría calmado por
igual?. ¡Claro!. Tú lo puedes todo!. Eres Tú;
el maná caído del cielo; ¡Omnipotente Señor!.