Petrus; vive.

Desde Petrus;
¿cuántos Más?.
¿Cuántos “Petrus”;
más?. ¿Cuántos?.

Sólo Tú; sabes
la respuesta; Señor.
Sólo Tú; Señor.
¡YHAVEH!; !YHAVEH!.

© 2007 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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El les dijo: Y vosotros , quién decís que soy?
Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el CRISTO, el
Hijo de DIOS viviente.

Entonces le respondió JESÚS : Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi PADRE que está en los cielos. Y yo también te digo: que TU eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra, estará atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra estará desatado en los cielos “.(San Mateo 16 : 15-19).

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LA AUTORIDAD DEL OBISPO DE ROMA Y LA OBEDIENCIA A JESUS

Y le hablarás, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos : He aquí el varón cuyo nombre es el Retoño, el cual retoñará de su lugar, y edificará el templo de Jehová. El edificará el templo de Jehová, y él llevará las insignias reales y se sentará y dominará en su trono, y habrá un sacerdote junto a su solio; y consejo de paz habrá entre ambos dos “ (Zacarías 6 : 12-13).

Estoy utilizando para fines de Apologética, la Versión Reina-Valera de la Biblia, muy utilizada entre las Iglesias Protestantes, pero aquí ocurre un hecho extraño de interpretación errónea. Las demás versiones bíblicas revisadas, entre ellas la más confiable de todas, la Biblia de Jerusalén lee así en el versículo 13 ” El edificará el templo de YHAVEH, el llevará las insignias reales, se sentará y dominará en su trono; habrá UN sacerdote a su derecha y consejo de paz habrá entre ellos dos“. Lo cual aclara el extraño “ambos dos” de Reina-Valera. Retoño es un titulo Mesiánico dado a JESÚS en Isaías 11 : 1 ” Saldrá una vara del tronco de Isay, y un retoño brotará de sus raíces “, luego entonces se nos esta hablando de que cuando venga el MESÍAS y construya su Templo nuevo (La Iglesia) tendrá un sacerdote a su lado y entre los dos habrá consejo y paz.

JESÚS esta sentado a la derecha de PADRE. Este mismo JESÚS hizo un pacto con Pedro para que fuera pastor de la Iglesia en su nombre, para que su Iglesia fuera una.. Para que en esta Iglesia exista el orden.

Dice San Pablo en Efesios 2 : 20 ” Sobreedificados sobre el fundamento de los Apóstoles y profetas, siendo la principal piedra de ángulo JESUCRISTO mismo “ . Esta es la clave! JESÚS es la Piedra Angular- Gloria a su nombre para siempre! – pero la Iglesia se edifica sobre los Apóstoles y es muy significativo que de los doce Apóstoles solo la sede de Pedro ha perdurado en los siglos.

Con problemas y sin problemas nos acercamos al segundo milenio de la Iglesia edificada con Pedro como fundamento. Las demás sedes Apostólicas han desaparecido o no tienen mayor significado universalmente, solo el Obispo de Roma continua pastoreando a la Iglesia que tiene como Piedra Angular a JESÚS de Nazaret.

Escribía Ireneo, Obispo de Lyon, Padre de la Iglesia Cristiana de la segunda generación después de los Apóstoles; ” Pudiera darles si hubiera habido espacio las listas de Obispos de todas las Iglesias, mas escojo solo la línea de la sucesión de los Obispos de Roma fundada sobre Pedro y Pablo hasta el duodécimo sucesor hoy “ . Según el historiador primero de la Iglesia Eusebio (año 312 D.C.).

Esta sucesión es una señal y una seguridad de que el Evangelio ha sido conservado y transmitido por la Iglesia Católica (Keneth Scott, Tomo I, Pag. 176-177). Esta es nuestra señal, El Obispo de Roma custodio de la Fe de los Apóstoles al cual nos une los vínculos de la caridad y la obediencia en materia de fe, moral y costumbre.

Somos salvos por los méritos de JESUCRISTO y su Sacrificio vicario en la Cruz, pero como nos dice el Catecismo de la Iglesia en el punto 836 ” A esta unidad pertenecen de diversas maneras o a ella están destinados los católicos, los demás cristianos e incluso todos los hombres en general llamados a la salvación por la Gracia de DIOS“. Eres salvo!, pero si quieres estar en el orden de DIOS y cumplir con el deseo expresado por JESÚS la noche antes de su muerte cuando dijo ” para que todos sean uno; como tu, oh Padre, en mí, y yo en tí, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que me enviaste “( San Juan 17 : 21). Debes mantenerte sobre la “Piedra” que es el sucesor de Pedro y Obispo de Roma, al cual se ha llamado por siglos ” El siervo de los siervos de Dios “.

Querido hermano, a quien llegue este humilde estudio: La Iglesia Católica (Que significa en Griego “Universal” ) NO ha inventado el cargo del Obispo de Roma como sucesor de Pedro, el emperador Constantino tampoco lo hizo, ya desde el ano 64 existía y era escuchado. La Iglesia Católica ha tratado en medio de debilidades humanas, entre tinieblas y luces.. seguir y obedecer a su Maestro JESÚS.

Nosotros obedecemos al Papa por ser sucesor de Pedro, por tener el poder de las Llaves, por estar llamado a confirmarnos en la Fe, por ser la seguridad de que el Evangelio que tratamos de predicar es el mismo que nos legó el dulce JESÚS, por ser el Pastor del rebano, para mantenernos en la unidad.

Nosotros no somos seguidores de hombres, somos obedientes al SEÑOR. Cuando un Papa muere nosotros recibimos con el mismo entusiasmo y con el mismo respeto al nuevo sucesor, nosotros respetamos y obedecemos no al hombre; sino, a la voluntad de JESÚS.

Ojalá tu entiendas lo que la Iglesia nos quiere enseñar y que como nosotros, un día, estés sobre la roca, Amén.

Nota: Citas Bíblicas tomadas de la Versión Reina-Valera (Versión más comunmente utilizada en las iglesias protestantes y utilizada en estos documentos solamente con fines apologéticos)

Ministerio de Apologética
SOBRE ESTA ROCA
@ Ministerio Siloe – Frank Morera

(http://www.ewtn.com/spanish/preguntas/pedro_el_papado.htm).

San Pedro y San Pablo

Dos vidas.
Dos hombres.
Dos nombres.
Dos muertes.
Un destino:
¡Cristo!.

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Fiesta de San Pedro y San Pablo
29 de junio

En época tan temprana como en el siglo IV se celebraba una fiesta en memoria de los Santos Pedro y Pablo en el mismo día, aunque el día no era el mismo en Oriente que en Roma. El Martirologio sirio de fines del siglo cuarto, que es un extracto de un catálogo griego de santos del Asia Menor, indica las siguientes fiestas en conexión con la Navidad (25 de diciembre): 26 de diciembre, San Estéban; 27 de diciembre, Santos Santiago y Juan; 28 de diciembre, Santos Pedro y Pablo.

La fiesta principal de los Santos Pedro y Pablo se mantuvo en Roma el 29 de junio desde fecha tan temprana como en los siglos III o IV. La lista de fiestas de mártires en el Cronógrafo de Filócalo coloca esta nota en la fecha: “III. Kal. Jul. Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense Tusco et Basso Cose.” (=el año 258). El Martyrologium Hieronyminanum tiene, en el Berne MS., la siguiente nota para el 29 de junio: “Romae via Aurelia natale sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, Petri in Vaticano, Pauli in via Ostiensi, utrumque in catacumbas, passi sub Nerone, Basso et Tusco consulibus” (ed. de Rossi—Duchesne, 84).

La fecha 258 en las notas revela que a parir de ese año se celebraba la memoria de los dos Apóstoles el 29 de junio en la Vía Apia ad Catacumbas (cerca de San Sebastiano fuori le mura), pues en esta fecha los restos de los Apóstoles fueron trasladado allí (ver arriba). Más tarde, quizá al construirse la iglesia sobre las tumbas en el Vaticano y en la Vía Ostiensis, los restos fueron restituidos a su anterior lugar de descanso: los de Pedro a la Basílica Vaticana y los de Pablo a la iglesia de la Vía Ostiensis.

En el sitio Ad Catacumbas se construyó, en el siglo IV, una iglesia en honor de los dos Apóstoles. Desde el año 258 se guardó su fiesta principal el 29 de junio, fecha en la que desde tiempos antiguos se celebraba el Servicio Divino solemne en las tres iglesias antes mencionadas. La leyenda procuró explicar que los Apóstoles ocupasen temporalmente el sepulcro Ad Catacumbas mediante la suposición de que los cristianos del Oriente deseaban apoderarse de sus restos y llevarlos al Este. Toda esta historia es evidentemente producto de la leyenda popular.

Una tercera festividad de los Apóstoles tiene lugar el 1º de agosto: la fiesta de las Cadenas de San Pedro. Esta fiesta era originariamente la de dedicación de la iglesia del Apóstol, erigida en la Colina Esquilina en el siglo IV. Un sacerdote titular de la iglesia, Filipo, fue delegado papal al Concilio de Éfeso en el año 431.

La iglesia fue reconstruida por Sixto II (432) con fondos aportados por la familia imperial Bizantina. La consagración solemne pudo haber sido el 1º de agosto, o ese fue el día de la dedicación de la anterior iglesia. Quizá dicho día fue elegido para sustituir las fiestas paganas que se realizaban el 1º de agosto. En esta iglesia (S. Pietro en Vincoli, aún en pie), probablemente se preservaron desde el siglo IV las cadenas de San Pedro, que eran grandemente veneradas, siendo considerados como reliquias los pequeños trozos de su metal.

De tal modo, la iglesia desde muy antiguo recibió el nombre in Vinculis, convirtiéndose la fiesta del 1º de agosto en fiesta de las cadenas de San Pedro. El recuerdo de ambos santos, Pedro y Pablo, fue más tarde relacionado con dos lugares de la antigua Roma: la Vía Sacra, en las afueras del Foro, adonde se decía que cayó al suelo el mago Simón ante la oración de Pedro, y la cárcel Tullianum, o Carcer Mamertinus, en donde se supone que fueron mantenidos los Apóstoles hasta su ejecución.

También en ambos lugares se erigieron santuarios dedicados a los Apóstoles, y el de la cárcel Mamertina aún permanece casi en su estado original desde la temprana época romana. Estas conmemoraciones locales de los Apóstoles se basan en leyendas y no hay celebraciones especiales en las dos iglesias. Sin embargo, no es imposible que Pedro y Pablo hayan sido confinados en la prisión principal de Roma, en el fuerte del Capitolio, de la cual queda como un resto la actual Carcer Mamertinus.(http://www.vozcatolica.org/73/s-pedro-pablo.htm)

Caen

Caen; las piedras de la montaña;
como se desprende el agua en la cañada.
Caen; tus lágrimas silentes;
como; formas de nieve y viento.
Caen; los soldados en la batalla;
como estadísticas que trafican otros.
Caen; los frutos de los árboles;
como peso vencido de su ser.
Caen; los orgullosos y altaneros;
como el soberbio sin poder, ni tener.

Y; en medio de todo, las piedras, la montaña,
el agua, la cañada, tus lágrimas, la nieve, el
viento, los soldados, la batalla las estadísticas,
el tráfico, los frutos, los árboles, el peso, el ser,
el orgullo, la altanería, la soberbia, el poder y el
tener; son parte del teatro de la vida, pero sólo Él,
dará su veredicto, y entonces todo habrá terminado.
Los unos serán tragados por el monstruoso averno;
y los otros reposarán el alma por toda la eternidad.
Se preguntarán entonces, de que sirvió vivir así.

San Juan Bautista

Anunciando tú;
al Rey de Reyes;
en el grande pórtico,
de la vida y de la cruz.

Luces; en la montaña.
Fuego; en el corazón.
Fogata; en la oscuridad.
Calor; en la fría noche.

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NACIMIENTO DE SAN JUAN EL BAUTISTA

Este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento.
San Juan Bautista nació seis meses antes de Jesucristo (de hoy en seis meses – el 24 de diciembre – estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús).

El capítulo primero del evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar.

Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: “No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios”.

Pero Zacarías respondió al ángel: “¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?”.

El ángel le dijo: “Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla”.

Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.

Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen.

También Santa Isabel se sintió llena del Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: “Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor”. Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan.

De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración.

Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios.

Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un bautismo de penitencia.

Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo reconociera: “Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es”.

Habiendo llegado al Jordán, se puso a predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y arrojado al fuego”.

Y las gentes le preguntaron: “¿Qué es lo que debemos hacer?”. Y contestaba: “El que tenga dos túnicas que reparta con quien no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo”…

“Yo a la verdad os bautizo con agua para moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…”

Los judíos empezaron a sospechar si el era el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle “¿Tu quién eres?” El confesó claramente: “Yo no soy el Cristo” Insistieron: “¿Pues cómo bautizas?” Respondió Juan, diciendo: “Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después de mí…”

Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo: “¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús, diciendo: “Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia”. Entonces Juan condescendió con El.

Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias”.

Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que estaban con él: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo”.

Entonces Juan atestiguó, diciendo: “He visto al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios”.

Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces Juan fue con él y le recriminó diciendo: “No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano”; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho.

Entonces Herodes, instigado por la adúltera, mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy perplejo y preocupado por lo que le decía.

Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de Juan.

Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio.

Estando Juan en la cárcel y viendo que algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que El mismo los fortaleciera en la fe.

Llegando donde El estaba, le preguntaron diciendo: “Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que tenía que venir, o esperamos a otro”.

En aquel momento curó Jesús a muchos enfermos. Y, respondiendo, les dijo: “Id y contad a Juan las cosas que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…”

Así que fueron los discípulos de Juan, empezó Jesús a decir: “¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente, Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito: Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido mayor que Juan el Bautista…”

Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes.

Entonces el rey juró a la muchacha: “Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella salió fuera y preguntó a su madre: “¿Qué le pediré?” La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que tanto ansiaba, le contestó: “Pídele la cabeza de Juan el Bautista”. La muchacha entró de nuevo y en seguida dijo al rey: “Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista”.

Entonces se dio cuenta el rey de su error, y se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento, no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado.

Juan Bautista: pídele a Jesús que nos envíe muchos profetas y santos como tú.(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Nacimiento_Juan_Bautista.htm).

Machupicchu(*)

Designios superiores te concibieron.
Te alzaste en la misma roca;
en la sabia propia de la selva;
en el perfume mixto espacial;
en la creación salvaje atroz.

La vieja montaña te parió;
la vieja montaña tu gente albergó;
la vieja montaña tus secretos sabe;
siente el bullicio de aquellos; aún
los ve caminar, hablar, amar…

El hombre aquél, tabicó la amalgama;
hizo del cielo su profecía;
de la ubérrima tierra su sustento;
del granito su cobijo;
bajo el espíritu del sol y la luna.

Vivió su tiempo y se fué.
¿A dónde?. ¿Por qué?.
Dios lo sabe.
!Y; mi corazón también!.
!Machupicchu, Machupicchu!.
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(*)De mi libro “De la Tierra de Adentro”.
Noviembre 1989.

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MACHUPICCHU
Después de casi un siglo de su descubrimiento arqueológico, gracias a estudios recientes de los archivos documentales del siglo XVI, existen buenos argumentos para suponer que la ciudadela de Machu Picchu fue -como las pirámides de los faraones de Egipto o la tumba del emperador Chin Shi Huan de China- el lujoso y bien cuidado mausoleo del inca Pachakuteq, el fundador y primer emperador del Tawantinsuyu.

Nadie duda de que se trataba de un santuario de rango superior levantado en un lugar privilegiado a siete u ocho jornadas a pie de la ciudad del Cusco. En Machu Picchu quedan los restos de edificios que estuvieron cubiertos de oro, presumiblemente con jardines de fantasía, ídolos y ofrendas, como los del templo del Qorikancha en el Cusco.

Quedan también otros templos y palacios, todos adyacentes y cuidadosamente construidos, cruzados por una red de finas fuentes de agua labradas en la roca, altares, observatorios cósmicos y múltiples espacios para el culto a los muertos, desde los que se puede gozar durante muchos días del año del espectáculo de los arcos iris que nacen y mueren muy cerca de los ojos. Se sitúa a 2 360 msnm y a unos 112 km por ferrocarril al norte de la ciudad del Cusco; es decir, a aproximadamente 1 000 m más abajo que esta, que está a 3 408 msnm.

El sitio era conocido como Picchu, Piccho, o Picho, durante la época colonial y constaba de dos partes: Machu (“viejo”) y Wayna (“joven”). Picchu quiere decir “cerro” y, por lo tanto, el nombre es simplemente descriptivo. Bien pudo ser Patallaqta (“pueblo en lo alto”), que era el “pueblo” o la “casa” donde se guardaba la momia de Pachakuteq. En la ciudadela de Machu Picchu vivían pocas personas -probablemente no más de 200 o 300-, y, si la sospecha es cierta, todas ellas eran de alto rango y estaban ligadas al linaje del Inca; es decir, eran descendientes del fundador del Tawantinsuyu.

Según las tradiciones recogidas por los españoles, Machu Picchu debió de ser levantado bajo la dirección de Pachakuteq. No se conoce la secuencia del proceso de su construcción, pero parece haber sido la obra de un solo proyecto equivalente al de un santuario o una “urbanización” donde los espacios, niveles y formas fueron previamente establecidos, aun cuando en el curso de su existencia se hubieran corregido entradas o agregado recintos.
(http://www.machupicchu.perucultural.org.pe/presentacion.htm).

San Luis de Gonzaga

Oh San Luis de Gonzaga
en vos se hicieron realidad
la pureza del Maestro, y en
vuestra creatura luminosa
y por el Corazón Sagrado de
Jesús; nombrado fuisteis
Patrono de los Jóvenes por
conservar vuestra pureza;    
oh, San Luis de Gonzaga.

© 2007 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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San Luis Gonzaga
(Luis en alemán significa: batallador glorioso).

San Luis Gonzaga nació en Castiglione, Italia, en 1568. Hijo del marqués de Gonzaga; de pequeño aprendió las artes militares y el más exquisito trato social. Siendo niño sin saber lo que decía, empezó a repetir palabras groseras que les había oído a los militares, hasta que su maestro lo corrigió. También un día por imprudencia juvenil hizo estallar un cañón con grave peligro de varios soldados. De estos dos pecados lloró y se arrepintió toda la vida. La primera comunión se la dio San Carlos Borromeo, Arzobispo de Milán.

San Luis estuvo como edecán en palacios de altos gobernantes, pero nunca fijó sus ojos en el rostro de las mujeres. Y así se libró de muchas tentaciones. Su director espiritual fue el gran sabio jesuita San Roberto Belarmino, el cual le aconsejó tres medios para llegar a ser santo: 1º. Frecuente confesión y comunión. 2º. Mucha devoción a la Sma. Virgen. 3ro. Leer vidas de Santos.Ante una imagen de la Sma. Virgen en Florencia hizo juramento de permanecer siempre puro. Eso se llama “Voto de castidad”. Cuando iba a hacer o decir algo importante se preguntaba: “¿De qué sirve esto para la eternidad?” y si no le servía para la eternidad, ni lo hacía ni lo decía.

Una vez arrodillado ante la imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo, le pareció que la Sma. Virgen le decía: “¡Debes entrar en la Compañía de mi Hijo!”. Con esto entendió que su vocación era entrar en la Comunidad Compañía de Jesús, o sea hacerse jesuita. Le pidió permiso al papá para hacerse religioso, pero él no lo dejó. Y lo llevó a grandes fiestas y a palacios y juegos para que se le olvidara su deseo de ser sacerdote. Después de varios meses le preguntó: “¿Todavía sigue deseando ser sacerdote?”, y el joven le respondió: “En eso pienso noche y día”. Entonces el papá le permitió entrar de jesuita. (En un desfile de orgullosos jinetes en caballos elegantes, Luis desfiló montado en un burro y mirando hacia atrás. Lo silbaron pero con eso dominó su orgullo).

En 1581 el joven Luis Gonzaga, que era seminarista y se preparaba para ser sacerdote, se dedicó a cuidar a los enfermos de la peste de tifo negro. Se encontró en la calle a un enfermo gravísimo. Se lo echó al hombro y lo llevó al hospital para que lo atendieran. Pero se le contagió el tifo y Luis murió el 21 de junio de 1591, a la edad de sólo 23 años. Murió mirando el crucifijo y diciendo “Que alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor”. La mamá logró asistir en 1621 a la beatificación de su hijo. San Luis Gonzaga tuvo que hacer muchos sacrificios para poder mantenerse siempre puro, y por eso la Santa Iglesia Católica lo ha nombrado Patrono de los Jóvenes que quieren conservar la santa pureza. El repetía la frase de San Pablo: “Domino mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, no sea que enseñando a otros a salvarse, me condene yo mismo”.

Sufría mucho de mal de riñones y esta enfermedad lo obligaba a quedarse días enteros quieto en su cama. Pero esta quietud le trajo un gran bien: le permitió dedicarse a leer las Vidas de Santos, y esto lo animó muchísimo a volverse mejor. (A veces sentía remordimiento porque le parecía que deseaba demasiado irse al cielo). Su confesor San Roberto, que lo acompañó en la hora de la muerte, dice que Luis Gonzaga murió sin haber cometido ni un sólo pecado mortal en su vida. Apenas el hijo se hizo religioso su padre empezó a volverse mucho más piadoso de lo que era antes y murió después santamente. Luis renunció a todas las grandes herencias que le correspondían con tal de poder hacerse religioso y santo.

Santa Magdalena de Pazzi vio en un éxtasis o visión a San Luis en el cielo, y decía: “Yo nunca me había imaginado que Luis Gonzaga tuviera un grado tan alto de gloria en el paraíso”. Un oficio muy importante que hizo San Luis durante su vida fue ir de ciudad en ciudad poniendo la paz entre familias que estaban peleadas. Cuando él era enviado a poner paz entre los enemistados, estos ante su gran santidad, aceptaban hacer las paces y no pelear más. El era extraordinariamente amable y bien educado. Después de muerto se apareció a un jesuita enfermo, y lo curó y le recomendó que no se cansara nunca de propagar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

San Luis fue avisado en sueños que moriría el viernes de la semana siguiente al Corpus, y en ese día murió. Ese viernes es la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. La oración que la Iglesia le dirige a Dios en la fiesta de este santo le dice: “Señor: ya que no pudimos imitar a San Luis en la inocencia, que por lo menos lo logremos imitar en la penitencia. Amén”.

(http://www.ewtn.com/spanish/saints/Luis_Gonzaga_6_21.htm)

 

Tres Círculos

En la noche de los tiempos;
en los tiempos de la noche,
tres círculos otra vez; una
y otra vez. Perfectos e
insondables; están allí.

¿Algún día marcharán;
para no volver jamás?.
¿Qué pasará entonces;
con los corazones de
los hombres en la tierra?.

El Amor del Eterno Padre

¡Oh!; Padre,
Tú; el del Perfecto
Amor. Sólo Tú.
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EL HIJO PRÓDIGO

Jesús contó esto también: “Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre:” Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió la herencia. A los pocos días el hijo menor reunió todo lo suyo, se fue a un país lejano y allí gastó toda su fortuna llevando una mala vida.

Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquella comarca y comenzó a padecer necesidad. Se fue a servir a casa de un hombre del país, que le mandó a sus tierras a cuidar cerdos. Gustosamente hubiera llenado su estómago con las algarrobas que comían los cerdos pero nadie se las daba.

Entonces, reflexionando, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, mientras que yo aquí me muero de hambre!. Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre y le diré:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.” Se puso en camino y fue a casa de su padre.

Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió. Fue corriendo, se echó al cuello de su hijo y lo cubrió de besos. El hijo comenzó a decir: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus criados: “Traed enseguida el mejor vestido y ponédselo; ponedle también un anillo en la mano y sandalias en los pies. Tomad el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete de fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado.” Y se pusieron todos a festejarlo.

El hijo mayor estaba en el campo y, al volver y acercarse a la casa, oyó la música y los bailes. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué significaba aquello. Y éste le contestó:”Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano.” El se enfadó y no quiso entrar y su padre salió y se puso a convencerlo. Él contestó a su padre: “Hace ya muchos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes, y nunca me diste ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos. Pero llega este hijo tuyo, que se ha gastado tu patrimonio con prostitutas, y tú le matas el ternero cebado.”

El padre le respondió:”Hijo, tu estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero tenemos que alegrarnos y hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido encontrado.” (Lc 15, 11-32).