Mirar como se mira la vida, en medio
de la hojarasca sórdida y violenta;
es como exprimir el jugo de un limón
dentro de un vaso con agua, cuando
la sed arrecia sin piedad y no hay
manera de aplacarla porque es una
sed sin cuerpo, sin alma y sin ayer.
¿Que haría el limón sin jugo y el jugo
sin el limón?. ¿Serían algo?. Nada serían.
Quedaría sólo la “sed”, hecha palabra.
Hecha un conjunto de letras. Así; hoy
mi cuerpo contemplo sin alma y mi alma
sin cuerpo. ¿Cómo es posible ello, si todo
son limones sin vasos de agua y sin jugo?.
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