¡Oh; Señor Mío
Y Dios Mío!.
Corre el tiempo.
Está la hora cercana.
Y, en el misterio
de Vuestra ausencia,
por el amor a Vuestra Madre;
en Vuestro discípulo amado
para el mundo, un
consuelo nos disteis:
Vuestra Madre propia: !María¡,
¡Santa Madre de Dios!.
© 2007 by Luis Ernesto Chacón Delgado
Comentarios recientes