“Padre; perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23,34).

1 04 2007

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Aunque lo supimos siempre;
más grande Vuestro Amor nos mostrasteis,
en la suprema hora de la muerte:
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

© 2007 by Luis Ernesto Chacón Delgado
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ORIGEN DEL SERMÓN DE LAS SIETE PALABRAS 

Las siete palabras de Cristo en la cruz fueron recopiladas y analizadas en detalle por vez primera por el monje cisterciense Arnaud de Bonneval (+1156) en el siglo XII. A partir de ese momento las consideraciones teológicas o piadosas de esas palabras se multiplican. Pero fue San Roberto Berlarmino (Doctor de la Iglesia, 1542-1621) quien más impulsó su difusión y práctica al escribir el tratado “Sobre las siete palabras pronunciadas por Cristo en la cruz”. Desde entonces se propagó la costumbre de predicar el tradicional “Sermón de las siete palabras” en la mañana o mediodía del Viernes Santo.
Con María…
escuchamos las siete palabras:

1. ”Padre; perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23,34). 

En la Biblia, con mucha frecuencia escuchamos al pueblo de Dios, Israel, pidiendo venganza contra sus enemigos (Sa1mo 35; 59,11ss; 109,6-20; etc.) Los israelitas pensaban que Dios manifestaba su justicia destruyendo a los adversarios del pueblo.

Jesús, el hijo del carpintero, enseña otro camino: La justicia de Dios se manifiesta en su misericordia. La Salvación se ofrece a través del perdón. Jesús perdona al pecador (Jn 8,lss), al explotador (Lc 19,1ss), al enemigo (Mt 5,43ss). y en la cruz, experimentando el sufrimiento y la humillación de una muerte injusta, intercede ante Dios por sus verdugos. Realiza en su muerte lo que enseñó en su vida .

Sus verdugos son conscientes, mal intencionados y culpables de la muerte de Jesús (Mc 3,6; 15,10; Mt 27,25); pero Jesús los disculpa ante el Padre: No alcanzan a percibir la gravedad de sus actos.

María está junto a la cruz, y en medio del dolor grande de ver que se tortura y se sacrifica a su hijo, estamos convencidos de que ella se unió a la súplica de perdón que escuchó de labios de su hijo, y también perdonaba a sus verdugos.

Los discípulos, después de la Resurrección, comprendieron esta actitud de Jesús y lo imitaron: Ofrecieron sus vidas hasta el martirio (Hechos 7,57ss), disculparon a sus perseguidores (Hechos 3,15-17; 13,27) y oraron por ellos (Hechos 7,60).

Esta es la actitud que debe caracterizar a los cristianos en Colombia: reconocer que los violentos aunque estén asesinando, secuestrando, torturando, explotando y masacrando al pueblo, son nuestros hermanos y debemos amarlos. Nuestra lucha es la de Jesús, que “no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (Ez. 18,23). y las armas de nuestro combate no son el fusil y la violencia, sino la verdad, la justicia, la Palabra de Dios, la defensa de los débiles, el trabajo por la Paz. (Ef.6,14ss; Mt 5,3ss).

(http://www.devocionario.com/jesucristo/siete_palabras_1.htm)

(http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/SS/con_maria_5.htm)


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Un comentario

3 03 2008
Wagner Martins e Gita Habiba

Estas palabras de Jesús revelan el inmenso amor, el amor incondicional, el amor de Dios, perfecto y eterno. Este amor debe ser nuestro hermano.

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